ENTREVISTAMOS AL ARTISTA EXTREMEÑO KMKR

Entrevistamos a Luis Poblador, el joven músico pacense que, tras 10 años involucrado en la música, decide a finales de 2023 editar su primer trabajo. Destaca por el uso de sonidos novedosos e inusuales, usando como hilo conductor la electrónica para trazar puentes entre diversos y singulares géneros musicales
– La música se ha democratizado mucho –
EN tu última canción «Alma», colaboras con Travis Kirchhoff, ¿cómo surge esta colaboración?
Pues yo lo conocí a él por un colega mío que se llama Quique Pastrana, un fotógrafo de Mérida, que me lo presentó porque yo estaba buscando productores también que me ayudaran al tema de la mezcla y el mastering sobre todo. Porque al final siempre ha sido para mí una parte que se me quedaba un poco más coja, que no tenía ese impacto que yo quería, y lo conocí y el máster de mis dos últimas canciones, la de «Solo yo» y la de «Extremadura», las hizo él. Y nada, pues siempre él también, no solo que sea ingeniero de mezcla de máster, que sí que lo es, sino que también es productor.
Y estuvimos hablando por eso del tema de los sintetizadores vintage y tal, que los dos somos muy frikis de los sintes, de la grabación, etc. Y me dijo: «Tengo esta base que me falta alguien que me meta la vocal y si te gustaría hacerla». Y fue un poco de colaborar de los dos, pero a mí me encantan las cosas que hace él, creo que es un tío súper talentoso y nada, pues preparé una letra así un poco de manera improvisada, él no me dio ninguna directriz, simplemente me dio la base y me dijo: «Haz lo que quieras con ella», y así fue la letra.
«Solo yo» es una de tus canciones más oscuras.
Pues mira, esta canción para mí venía un poco de cuando vuelves un poco a casa de fiesta. Yo soy de Badajoz y normalmente pues estamos andando a todas partes y el centro de mi casa está pues, o sea, a 15 minutos, y me resulta súper llamativo ese momento en el que te pones los cascos, vuelves el camino a casa y voy un poco pensando en cómo ha ido la noche o cómo es el fin de semana. Te encuentras gente muy particular por la calle y para mí fue como súper inspirador; los zombis que decía eran un poco gente que también tú eres uno de ellos, que eres una persona que va con alma en pena de camino a casa y un poco así.
Con «Extremadura» homenajeas a tu tierra. ¿Cómo llega un extremeño como tú a la música electrónica y allí es una tendencia? ¿Empieza a haber escena electrónica o eras el raro de la clase?
Quisiera puntualizar una cosa: la canción «Extremadura» no es mía, es una versión de Pablo Guerrero, que es un cantautor extremeño que ha vivido toda su vida en Madrid. Y tristemente pues falleció en septiembre del año pasado. Pero fue fortuito, no fue un homenaje póstumo, sino que pues por desgracia salió la canción y el hombre falleció, pero era un homenaje a una de las canciones más importantes del folclore de Extremadura, que para mí está un poco a caballo entre lo que es folclore y la música popular y el folclore, pero para nosotros es una canción súper importante porque refleja totalmente el espíritu que tiene Extremadura, que es una tierra muy luchadora que tiene esas dualidades tan importantes, su papel en la Guerra Civil… bueno, en fin, que Extremadura es muy particular. Era súper importante para mí llevarla a cabo, sobre todo dándole un toque de lo mío.
Ahora voy a lo de la electrónica, que va unido. Para mí es que me encanta la canción en concreto porque, si ves, es un directo, ni siquiera tiene versión de estudio; estaba en el Olympia de París golpeando así el cuerpo de la guitarra y fue una canción completamente vocal. Y yo soy muy friki de Bon Iver, uno de mis artistas favoritos, sobre todo el tratamiento vocal que tiene me parece que es exquisito. Bon Iver ahora ha estado produciendo ese disco con Dijon y Mk.gee, que ahora mismo son punteros de lo más alternativo y tal, y sigue el tío en vanguardia. Y es una barbaridad. Fue mi primera introducción.
Yo no llegué a meterme de primeras con la electrónica, pero sí con grupos que han tocado la electrónica. A mí sí que me gusta mucho Radiohead, desde siempre es mi grupo favorito y están súper presentes en mi música. Bueno, tanto Radiohead como Thom Yorke en solitario son artistas… además, tuve la suerte de verlo a él solo, a Thom Yorke. Bon Iver, por ejemplo, fue de los primeros que empezó a tocar la electrónica que me tocaron de cerca. Fui pasando ya, esto más adolescente, a Joy Division y New Order, también fueron de los grupos que escuchaba muchísimo.
Yo cuando vivía en Mérida, yo hice la carrera allí, empecé a meterme en el tema de producción y yo sí que no tenía tarjeta de sonido, o sea que trabajábamos con lo puesto; no podía grabar guitarra, no podía grabar voces. Y empecé a meterme un poco en sound design, que es como casi siempre trabajo. Ahora que ya tengo sintetizadores de hardware, antes era VST y trabajaba un poco de esa manera por lo que tenía por casa: un teclado, un ratón, un ordenador… y es que no tenía nada y ahora ya por suerte sí. Pero fue por imposición, digamos.

En «Contacto cero», utilizas el español y el inglés , ¿es algo que vas a hacer más habitualmente o fruto de la improvisación?
Pues es como me suele pasar muchas veces, son temas muy fortuitos. Yo dejo mucho que mi música tenga mucho espacio para la espontaneidad, la inmediatez; no por el hecho de no elaborar mucho las cosas, pero sí que al principio el disco yo lo veo al menos como algo que está mucho más… tiene más detalles en mezcla y máster, por ejemplo, con «Contacto cero», «Solo yo» o «Extremadura», pero fueron ideas que llegaron y se fueron.
Y esta idea de «Contacto cero», si es que ahora me pillas porque no me acuerdo bien, pero es un poema de un poeta pakistaní. Y era como: «Extraño de nuevo, pero esta vez con recuerdos». Y lo leí en inglés y dije: «Hostia, qué guay esto», y empecé como a manipular unas vocales que tenía con eso, que estaban en inglés. Pero yo prefiero lo que me ha llamado… yo es que al final siempre he escuchado mucha música en inglés. Al final, yo siempre hice música en inglés, pero fue porque me sentía más cómodo expresándome en mi idioma que descubrí ya muchos más grupos que cantaban en español y me gustaba la música.
Porque al principio sí que no sé, a mí me encantaba mucho Interpol, mi grupo favorito, o The Smiths, todo lo que sea estos temas de mucha carga literaria, que son incluso barrocos a veces, para mí son súper interesantes. Y que al final han tenido más posibilidad de desarrollar letras que nosotros. Al final, el español a mí me pasaba mucho que no me acababa de cuadrar porque me parecía a veces demasiado rimbombante, pero porque es la construcción que tiene el idioma, que es riquísimo el español. Yo lo he descubierto más tarde. Pero sí que es más consonante, menos monosílabo y tiene otras aplicaciones. Pero sí, seguro que acabaré haciéndolo porque ya te digo, yo escucho muchísima música en inglés, siempre la he escuchado y la seguiré escuchando porque al final tiene muchísimo de lo que beber.
Hay cierta evolución, desde tu primer disco hasta tu último lanzamiento, por ejemplo, «Esta noche me ha abierto los ojos», donde juegas con el drum and bass o Giga Chad animatrónico concon un sonido distinto a tus dos o tres últimos temas. ¿Es por donde vas a tirar ahora un poco?
Pues es que depende mucho. Yo voy un poco aburriéndome de los instrumentos, por así decirlo. He tenido una época que he estado muy metido en el hardware, en sintetizadores y tal. Yo estoy tocando muchísimo la guitarra también, ya te digo, siempre he bebido mucho del instrumento alternativo, de temas como de Interpol o The Smiths que mencionaba antes. «Esta noche me ha abierto los ojos» es una referencia a los Smiths
Mi intención es ya no solo meterme más por lo alternativo, seguirá habiendo electrónica porque al final siempre la tengo. Yo compongo mucho desde el sintetizador, muchas veces son rítmicas, pero sí que quiero llevarlo a un alternativo que esté más en formato banda. Y al final, siendo un artista solista, acabo echando un poco de menos la interacción con músicos, y acabará siendo yo creo que un híbrido entre música más alternativa de guitarra y la electrónica que sigo haciendo. No tan agresiva porque al final sí que esta música para mí fue como una explosión de descarga de energía, de «tengo que expresar mis sentimientos contenidos», y me salió de esa manera. Pero creo que ahora seguramente vayan por otro lado.
¿Cuál es tu cronología musical?
Pues yo de infancia sí que tengo muchos recuerdos del coche; al final, Extremoduro, que era súper habitual. Extremoduro siempre lo teníamos en el coche, el disco de «Yo, minoría absoluta» o «La ley innata», que eran los discos de adolescencia. Sí que recuerdo también a Revolver, lo oía mucho mi madre, y El Canto del Loco sí que era lo que más escuchaba.
Y recuerdo como muy inicio, sobre todo al final que ha sido más vertiente alternativa, la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 2012. No sé si te acuerdas que fue como un homenaje gigante donde descubrí a Fatboy Slim, Arctic Monkeys, que me han marcado muchísimo en mi adolescencia. Queen… después de The Strokes… bueno, antes de The Strokes no, creo que fue Jack White.
Y bueno, ya en adelante , muchas bandas británicas: Interpol, The White Stripes, The Black keys, a Radiohead todavía no los había tocado porque veía su música como más compleja, más oscura, me entró ya mucho después. The Chemical Brothers sí que empecé a verlos un poco.
Y luego me vino la vertiente de Arctic Monkeys, The Kooks.Y ya más adulto, pues Bon Iver, y que no se me olviden The Beatles.
Hablando e electrónica, Mala Sangre, Un proyecto de Extremadura. Es súperbueno. Bueno, yo he compartido muchos escenarios con él este año. Fontaines D.C., Underworld , James Blake…
¿A qué artista o grupo te hubiera gustado ver en concierto?
A Golpes Bajos. Me encanta Germán Coppini, también Siniestro Total.
¿Qué tal la experiencia de tu gira en Japón?
Para mí fue brutal. Fue planificado durante un año entero. Pero a mí me cayó en un momento en el que necesitaba irme, o sea, como de repente notas que se te empieza a cruzar… en mi caso el trabajo, la música por un lado, los amigos y tal, la familia, y fue como: «¿Cómo hago para desaparecer de aquí?». Y justo cayó que llegaba ya el momento de irnos y me vino genial. Pues un momento de conocer una cultura nueva también que no íbamos de cero porque el promotor de la gira hablaba en español, conocer bandas, conocer la ciudad, la gastronomía , que me ha encantado; he tenido la suerte de que he viajado mucho, pero algo como esto no había vivido y de repente fue como: «Mortal, mortal». Con ganas de volver. Lo estábamos pensando nosotros que si en algún momento volviera a surgir la oportunidad, ya vamos, ya es que ni para tocar, es que por vivirlo de nuevo.

¿En qué escenario o país te gustaría tocar?
Soy muy seguidor de la escena de Manchester y me encantaría tocar en The Haçienda,(aunque creo que está cerrada) pues por mí sería un momento increíble.
¿Qué tal llevas el equilibrio entre las redes sociales, trabajo, etc?
A ver, yo el tema del equilibrio siempre lo he tenido muy claro porque antes de acabar la carrera yo ya me estaba dando cuenta de que me gustaba. Soy diseñador gráfico y siempre me ha gustado y disfruto diseñando, pero sabía que no era mi vocación. Lo digo como entre comillas, un poco de coña, pero a mí me da igual estar picando en una mina o estar haciendo lo que sea si realmente lo que me va a dar es tiempo y remuneración económica para poder invertirlo en mi empresa. Yo de esa manera tengo la mente muy fría y no me contamina mucho por el trabajo. Es como que simplemente es mi manera de hacer dinero y a medida que pueda, seguir invirtiéndolo en mi proyecto y ya está.
Y el tema de las redes, pues yo la verdad que me ha costado como encontrar mi manera de hacerlo porque ahora sí que estoy más activo sobre todo en TikTok, estoy entrando ahora en cómo funciona. El tema de la continuidad, de que si tienes que subir cierto número de vídeos a la semana y que esos mismos vídeos no te funcionan para Instagram y que tampoco te funcionan para YouTube y que tienes que calendarizar todo… es que es parte del trabajo, o sea, al final la música se ha democratizado mucho. Hace unos años no pensaríamos que nadie con una tarjeta de sonido y un micrófono de 20 € en su casa pudiera hacer una canción viral, y ahora como compites con más gente, pero es que también tienes mucha más accesibilidad.
Afortunadamente no tenemos que pagar a alguien que distribuya copias de vinilo ni muchos procesos que antes estaban atados a grandes compañías. Al final es habituarte de saber que tienes otra parte más de curro y ya está.
¿A qué serie de televisión o película te hubiera gustado ponerle banda sonora?
Yo bebí mucho de la banda sonora de Mr. Robot. Creo que cuadra mucho conmigo, también esa electrónica con mucha mecánica, de tensión, de tal… me encantaría. De hecho, este año voy a estar más componiendo que otra cosa y quiero intentar meterme en algún proyecto de hacer algún corto de banda sonora.
¿Nos podrías contar alguna anécdota?
Yo me acuerdo de una época que llevaba mucho el ordenador . Tenía como un concierto conjunto de un proyecto con un amigo y luego tocaba yo mi proyecto KMKR. Y era un jaleo de que llevaba un controlador MIDI con un ordenador antiguo que aprovechaba para ponerle poco ataque al sintetizador para compensarle la latencia… era como que todo iba a pasar mal.
Y de repente, cuando iba a empezar mi parte del concierto y tenía todo el público delante para empezar, se chapó y no pude tocar nada. Y la gente: «Hostia, pues nada… hemos venido a verte, hemos pagado la entrada incluso», o sea, de esas. Y tuve que decir: «Lo siento mucho, pero me voy a tener que ir fuera porque nada». Y además fue insalvable. Y desde ese día… yo he tenido ya más de hardware porque es que yo soy un poco enemigo del ordenador a la hora de hacer música. Ya solo lo utilizo para grabar. Tengo mis sintetizadores, mi rack, mi guitarra, mi micrófono, pero intento no usarlo para lo que es hacer música más allá de la grabación, porque yo cogí miedo ya. (risas)
l