“Perreando a Escondidas”: Juicy BAE actualiza el imaginario del reggaetón clásico
Durante los últimos meses, Juicy BAE ha ido dejando pistas dispersas sobre una nueva etapa marcada por el reggaetón viejo, y ahora todas esas piezas encuentran su lugar en “Perreando a Escondidas”, una mixtape que reúne colaboraciones, imaginarios y sonoridades conectadas por una misma fascinación: la memoria del reggaetón de principios de los dos mil. La propia idea de “Perreando a Escondidas” remite a esa experiencia: durante años, el reggaetón circuló como una música clandestina compartida entre amigos, grabada en CDs, descargada de internet o reproducida desde altavoces improvisados. Su expansión global llegó después. Juicy recoge parte de esa memoria colectiva y la convierte en el punto de partida de una mixtape donde conviven deseo, romanticismo, humor, sexo, vulnerabilidad y una cierta vocación hedonista que atraviesa todo el proyecto.

Así, “Chin Chin”, junto a Lorna, recupera el tipo de punteo melódico que convirtió algunos de los grandes himnos del reggaetón clásico en fenómenos populares. Sobre esa base, Juicy despliega una escritura completamente actual donde el sexo es de todo menos tabú: “me sangra el culo, me clavas la espada, eres mi rey Arturo”. En “Los Monsters”, junto a Omar Montes, aparece otro de los rasgos característicos de la mixtape: la convivencia entre tradición y presente. Los sintetizadores brillante y la producción acercan la canción a los lenguajes de la electrónica contemporánea sin abandonar el pulso original del dembow sucio.

La dimensión romántica del proyecto encuentra su mejor expresión en canciones como “Gracias a Dios” y “El Precio”. La primera se mueve entre la balada urbana, el reggaetón lento y el desamor latino de medio tiempo para narrar una historia sostenida frente a las expectativas ajenas: “no querían que funcionara lo nuestro, pero nadie manda en lo que siento por dentro”. “El Precio”, por su parte, es una bachata que incorpora armonías cercanas al R&B y una interpretación especialmente vulnerable. “Quieres que sea como tú, pero yo voy a lo mío”, resume Juicy, condensando una tensión recurrente dentro de su repertorio: la búsqueda de pertenencia y el impulso constante de ir a su bola total.
El deseo aparece desde otro lugar en “Porrito en la Playa”, junto a Raul Clyde, y también en “FANTASMITA”, junto a Pablo Chill-E, una de las piezas más oscuras de la mixtape. Aquí el reggaetón se mezcla con texturas procedentes del trap y el drill para construir uno de los paisajes más densos y contemporáneos del proyecto. “Desnuda”, junto a Kristina, cierra ese recorrido desde una actitud desafiante y frontal. Un riff de bajo profundo sostiene toda la canción mientras Juicy afirma que “del reggaetón la corona la tiene solo una”. Así, la mixtape avanza entre romances imposibles, sexo guarro, noches de verano, fantasmas sentimentales y mucho dembow. Lo demás ya lo explicó el reggaetón hace veinte años: si la melodía es buena y el ritmo pega donde tiene que pegar, la historia suele acabar bastante bien.