Sonrías Baixas

Cierra su 23ª edición consolidándose como una de las grandes citas musicales del verano

Sonrías Baixas cierra su 23ª edición consolidándose como una de las grandes citas musicales del verano

La edición ha reunido durante tres jornadas a 25.000 asistentes, con memorables conciertos de La M.O.D.A., La Pegatina, Zahara (Rave), Alcalá Norte, Ultraligera, Veintiuno, Biznaga y Barry B entre muchos otros.

El festival vuelve a dejar un importante impacto económico y social en Bueu y su comarca, reafirmando su compromiso con el territorio, la diversidad artística y el talento emergente.

Continuando la evolución experimentada durante los últimos años, SonRías Baixas ha puesto el broche final a su vigésimo tercera edición consolidándose como una de las grandes citas musicales del verano gallego y del noroeste peninsular. Durante tres intensas jornadas, el recinto de As Lagoas volvió a convertirse en punto de encuentro para miles de personas que disfrutaron de una programación diversa, abierta a diferentes generaciones y estilos musicales.

La edición de 2026 ha reunido a alrededor de 25.000 asistentes a lo largo de sus tres jornadas, confirmando el excelente momento que atraviesa el festival y reforzando su papel como uno de los principales motores culturales, turísticos y económicos de Bueu y de la provincia de Pontevedra durante el verano.

Más allá de su dimensión cultural, SonRías Baixas continúa ejerciendo como un importante motor económico para Bueu y su entorno. La edición de 2026 ha generado un impacto económico estimado de cinco millones de euros, impulsando la actividad de la hostelería, el comercio y el turismo local, además de contribuir a la proyección de Bueu, O Morrazo y las Rías Baixas como destino de referencia. El festival ha generado, además, 1.150 empleos directos y cerca de 1.700 indirectos, evidenciando el efecto que un proyecto de estas características tiene sobre el conjunto del territorio.

Uno de los rasgos diferenciales de SonRías Baixas continúa siendo su estrecha vinculación con el territorio. La ubicación del recinto de As Lagoas, a escasos metros del mar y rodeado de espacios verdes, vuelve a ofrecer una experiencia singular para el público, convirtiendo el festival en un auténtico refugio climático durante los días más calurosos del verano y poniendo en valor un modelo que une música, naturaleza y calidad de vida.

La identidad diversa e intergeneracional del festival ha vuelto a quedar patente en esta edición, con un público llegado desde distintos puntos de Galicia y del resto del Estado y una programación que ha combinado artistas consolidados con algunas de las propuestas más interesantes de la nueva escena nacional, manteniendo además un firme compromiso con el talento gallego. Del mismo modo, SonRías Baixas ha seguido reforzando su apuesta por una experiencia accesible, sostenible e inclusiva, incorporando iniciativas de sensibilización ambiental, reciclaje y espacios orientados al bienestar y la seguridad del público.

Una edición más, SonRías Baixas ha demostrado que es posible crecer sin renunciar a la identidad del territorio que lo acoge, haciendo de Bueu y de las Rías Baixas una parte esencial de la experiencia del festival. La organización quiere destacar también el excelente ambiente vivido durante las tres jornadas y el comportamiento ejemplar de los asistentes, que han permitido que el festival se desarrollase con total normalidad y sin incidencias reseñables. Todo ello ha sido posible gracias a la implicación de las administraciones públicas, entidades colaboradoras, patrocinadores, empresas proveedoras, equipo técnico y al conjunto de profesionales que, un año más, han contribuido a hacer realidad SonRías Baixas.

Gara Durán – Foto: Mattías Monsterkid

La Pegatina, La M.O.D.A. y Biznaga despiden una edición para el recuerdo

El último día de SonRías Baixas comenzó desde el mediodía con la tradicional sesión vermú, que volvió a llenar de ambiente el recinto de As Lagoas antes del inicio de los conciertos. Quinkillada, con su mezcla de ska, cumbia y espíritu verbenero, y Coolnenas, con una sesión que volvió a moverse con naturalidad entre el techno, el pop y la electrónica, fueron las encargadas de poner la banda sonora a las primeras horas de una jornada que se prolongó hasta bien entrada la madrugada.

La programación musical arrancó por la tarde desde la Zona Gastro con Duendeneta Dilleis, que abrió los conciertos de la jornada antes de dar paso a Alizza. La artista madrileña defendió un repertorio elegante y contenido, moviéndose entre el pop alternativo y el R&B con una naturalidad que contrastó con el giro que tomaría la tarde apenas unos minutos después.

Ese cambio llegó con Biznaga. Sin necesidad de artificios, la banda madrileña convirtió el escenario en una descarga de punk contemporáneo donde cada canción parecía ganar peso sobre la anterior. «El entusiasmo», «El futuro sobre plano» y «La gran renuncia» fueron recibidas como auténticos himnos por un público que hizo suyas unas letras tan incómodas como coreables.

Gara Durán aportó un nuevo registro desde el escenario Turismo Rías Baixas con un concierto de marcado carácter intimista. La cantante, compositora y pianista madrileña desplegó una propuesta delicada y emocional que encontró en la luz del atardecer el escenario perfecto para conectar con el público antes de dar paso a uno de los conciertos más esperados de la jornada.

La emoción tomó después el escenario Xacobeo 2027 con La M.O.D.A., que regresó a SonRías Baixas protagonizando uno de los momentos más especiales de esta 23.ª edición. El septeto burgalés volvió a demostrar por qué sus directos son uno de sus grandes sellos de identidad, alternando la intensidad de canciones que son ya grandes hits como «Héroes del sábado», «1932» o «San Felices» con otros pasajes más contenidos que el público acompañó de principio a fin. La combinación de acordeón, clarinete, mandolina y guitarras volvió a construir ese sonido tan reconocible que ha convertido a la banda en uno de los grandes referentes de la música alternativa estatal. Su final con la emocionante «Mañana voy a Burgos» quedará para el recuerdo como uno de los momentos más especiales de este edición de Sonrías Baixas.

La M.O.D.A. – Foto: Mattías Monsterkid

Tras ellos llegó el turno de Mr. Kilombo, que aportó un cambio de registro con un concierto marcado por el mestizaje, el optimismo y la cercanía que caracterizan sus directos, llegando a incluso a cantar entre los asistentes de Sonrías Baixas. El relevo lo tomó La Pegatina, encargada de llevar la recta final del festival a un nivel más alto de revoluciones. La banda catalana enlazó algunos de los temas más celebrados de su repertorio en un concierto sin apenas respiro, donde ska, rumba y ritmos festivos se sucedieron durante más de una hora entre saltos, pogos, confeti y un público que convirtió cada estribillo en un coro multitudinario.

El broche definitivo a la 23.ª edición llegó con los mexicanos Sonido Gallo Negro, que envolvieron As Lagoas en su particular universo de cumbia psicodélica, rock y sonidos latinoamericanos. Después, NDLR tomó el relevo para despedir el festival con una sesión de electrónica que mantuvo el recinto en movimiento hasta las tres de la madrugada, poniendo el punto final a tres jornadas en las que la música volvió a convertir Bueu en uno de los grandes epicentros culturales del verano gallego.

Foto: Aigi Boga

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