CARENCIAS AFECTIVAS «Tienes que tocar igual para tres personas que para trescientas»
Carencias Afectivas es de esas bandas que convierten la sinceridad descarnada y el humor ácido en su bandera. El cuarteto madrileño, formado por Juan Casado, Juan Margallo, Julio Teigell y Javier Herrero poco antes del estallido de la pandemia en 2020, aprovechó aquel parón forzoso para dar empaque a un proyecto que no ha dejado de crecer. Tras la reciente publicación de su debut discográfico, Qué Mal Momento, en este 2026, la banda aterrizó en el festival Sonorama para demostrar que su pop eléctrico, plagado de letras irónicas y punzantes como las de «Alcaldesa», «Un buen montañés» o «KGB», funciona a la perfección tanto en pequeñas salas como en escenarios de gran formato. Nos sentamos con ellos minutos antes de su directo para charlar sobre la puñetera constancia, el síndrome del impostor y el valor de mantenerse fieles a su esencia.
«Al final es la clave del éxito para casi todo, la puñetera constancia.»

NoSoloIndie: Básicamente, cuando arrancasteis, tengo entendido que empezasteis justo antes de la pandemia. Evidentemente luego seguisteis, pero la pandemia os hizo empezar de un modo un poquito forzoso…
Carencias Afectivas: La pandemia lo que nos hizo es decir, «por aquí no es». Fue como pensar: esto es una tontería, no hagas música. Pero primero nos hizo tener ganas y, como somos tontos, al final el que la sigue la consigue. Entonces hicimos lo que no había que hacer, que era seguir haciendo música.
NoSoloIndie: Os sirvió un poco como inicio forzoso, pero al final habéis conseguido llegar a un escenario como el Sonorama que es algo bastante tocho. ¿Cómo sentís vosotros ese crecimiento tan rápido?
Carencias Afectivas: Tan rápido no ha sido, en realidad ha habido mucho curro detrás de todo esto. Desde luego es un punto al que no te imaginas que vas a llegar. Lo que decíamos antes, vimos que por aquí no era, y nos sirvió, ya no para tomárnoslo como un hobby o darnos cuenta de que no teníamos que seguir haciendo música, sino para entender que teníamos que unificar un montón de ideas con las que venía cada uno y darle un poco de empaque a todo. Eso es lo que nos ha costado más tiempo. Una vez que estaba eso, sí que ha empezado a rodar todo muchísimo más y era todo más rápido.
NoSoloIndie: Yo lo que vi cuando os vi en el BIME y cuando os vi ahora es que tenéis canciones que se sienten sólidas, que tienen letras pegadizas. Tanto en el BIME, que era un escenario súper reducido, como ayer aquí, la gente las vive y las canta. Habéis conseguido que la gente empatice con vuestros temas, que quizá es lo difícil. ¿Qué sentís vosotros cuando veis a ese tipo de público? ¿Cómo compararíais el tocar en una sala pequeñita y ver que la gente lo canta, con tocar en un sitio como este que a lo mejor no sabes cuánta gente va a reaccionar positivamente?
Carencias Afectivas: Al final es lo que comentábamos hoy por la tarde: tienes que tocar igual si son tres personas que si fuesen mil. Tienes que tocar como si estuvieses en el local, gozándotelo tú mismo con tus compañeros de banda, punto. No hay nada más. Al final la canción realmente está hecha para tres personas; si esas conectan con tu movida, pues está hecho. La realidad es esa, tienes que tocar igual para tres que para trescientas. Lo que pasa es que es más fácil tocar cuando hay público. Creo que la clave es abstraerse de que hay mil personas viéndote —aunque no ha habido mil nunca— y tocar cada uno para los demás, yo tocando para Julio y él tocando para mí. Ayuda mucho también el hecho de que somos todos amigos, de que es la misma formación con la que empezamos y de que llevamos cinco años haciendo esto juntos. Entonces todas las cosas que nos están llegando ahora también nos las tomamos como un premio a la insistencia que hemos tenido, a la constancia… Al final es la clave del éxito para casi todo, la puñetera constancia.
NoSoloIndie: Hablando un poquito más de vuestras letras, hay un más que evidente humor irónico y jugáis mucho. Tengo aquí apuntadas «Alcaldesa» o «KGB», tenéis ahí cosas bastante irónicas y chulas. ¿Cómo entendéis vosotros este concepto de la ironía o del humor acidillo dentro de vuestra música?
Carencias Afectivas: La ironía en esta música, y dentro de nuestra vida, la usamos de mecanismo de defensa un poco todos. Es nuestra manera de reírnos de las cosas y de hablar en serio. Entonces, lo aplicamos también cuando tenemos que hacer canciones. Creo que es algo que además nos une bastante a todos nosotros, y por eso quizá acaba funcionando. Componemos varios en el grupo, pero sin embargo hay una base ahí de fondo que compartimos en todo eso.
NoSoloIndie: Bien, pues por avanzar, os voy a hacer dos preguntas más y listo. De todos los conciertos que habéis dado en estos años, ¿cuál ha sido el que más os ha sorprendido o el que os ha descolocado por la reacción del público? Tanto para bien como para mal.
Carencias Afectivas: A mí no me ha pasado nunca eso de llegar a un sitio pensando «lo vamos a petar» y que de repente no haya nadie. Es más atípico. Me ha pasado más al revés: decir «bueno, vamos allí a tocar lo que podamos», y de repente, ¡traca! Creo que en el Vibra Mahou de León… Es verdad que no es el mismo rollo que aquí, porque, a pesar de ser un festival con infraestructura, hay dos bandas emergentes, una del sitio y otra eres tú. Entonces quizá es el sitio en el que puedes tener un poco más el síndrome del impostor, de decir: «madre mía, ¿qué hago yo aquí?». Y es el momento de estar arriba, de hacerlo lo mejor que puedas, y de repente ver a tres o cuatro personas en la fila de adelante cantándote tus canciones y pensar: «¿quién es esta gente?». Eso quizá es lo que más me ha marcado. Antes de eso, diría que hicimos un bolo en el Café La Palma el segundo año. Para nosotros, en ese momento, el Café La Palma era nuestro puto Wembley. Y conseguimos llenarlo, estaban ahí todos los colegas. A partir de ahí, ya el resto es un regalo.
NoSoloIndie: Y para terminar, ¿alguna anécdota que os haya pasado como banda? Puede ser aleatoria, buenísima, malísima, inesperada…
Carencias Afectivas: La anécdota más graciosa que podríamos contar, no se puede contar. Así que tenemos un ritual antes de salir a los bolos importantes: Javi me da un tortazo en el backstage.
Al principio se lo daba muy fuerte y luego se fue rebajando porque le dolía. Era como para calentar. Entonces ya no hay directo sin tortazo de Javi previo. Ayer se llevó una buena hostia, hacía tiempo que no se la daba.
Ayer me puso en mi sitio, la verdad. Fue una hostia equilibradora. Fue, además, con la mano abierta. Todo bien. (risas)