Ane Brun comparte «Eat the fruit» junto al dúo Röyksopp
El segundo avance de su próximo disco nos adentra en un universo expansivo de pop electrónico
Con «I Thought We Were The Same» una de las voces más visionarias de Escandinavia abre un nuevo capítulo audaz y emocionalmente intrépido

La aclamada compositora, productora y artista independiente noruega Ane Brun presenta su nuevo sencillo «Eat The Fruit», en el que colabora con el dúo también noruego Röyksopp, pioneros en la música electrónica en Escandinavia. El tema forma parte de su próximo álbum, «I Thought We Were The Same», disponible al completo el próximo 6 de noviembre a través de BMG.
«Eat The Fruit» nace impulsada por un ritmo de bajo potente. Con este tema, Brun se adentra aún más en un panorama de pop electrónico más amplio, sin perder esa profundidad emocional que siempre ha definido su música. La canción captura el deseo inquieto de querer más: la fruta se convierte en un símbolo de avance, de autoestima y del valor para salir de la zona de confort.
Al hablar de la canción, Brun afirma: «»Eat the Fruit» es la hermana poética de mi tema «Hand in the Fire», que salió en 2023. Ambas canciones giran en torno al mismo estado de ánimo, uno en el que a veces me encuentro, en el que siento que estoy posponiendo las cosas y que no estoy disfrutando de la vida ni de las relaciones que anhelo. Quizá, sobre todo, la conexión conmigo misma».

Sobre su colaboración con Röyksopp, Ane Brun destaca que es «un sueño hecho realidad», escuchar como su voz y letras se funden con ese sonido característico del dúo. «Me encanta cómo han dado forma a la canción para convertirla en algo oscuro, hipnótico y liberador a la vez». Y sobre trabajar con Brun, Röyksopp afirma: «Ane, como artista, es un talento creativo excepcional con una voz única e inconfundible. Trabajar con ella ha sido muy fluido. Un privilegio».
En el corazón de «I Thought We Were the Same» yace una pregunta universal: ¿qué ocurre cuando las personas en las que más confiamos se convierten en extraños? En lugar de centrarse en una sola relación, el álbum explora la estructura frágil de la confianza: cómo da forma a nuestras vidas, con qué facilidad puede romperse y por qué, a pesar de todo, seguimos confiando en esa conexión.

Ampliando el universo sonoro que estableció en el aclamado «After the Great Storm», Brun se adentra en un panorama de pop electrónico aún más atrevido, adentrándose en su composición profundamente íntima para crear algunas de las canciones más emotivas de su carrera. «Con este álbum, quería experimentar hasta dónde podía llevar mi música hacia un sonido más claro y pop, con estribillos y ganchos distintivos, sin que la música perdiera su esencia», afirma Brun.