MAZU se pierde en un laberinto de prisas y frustraciones en el videoclip de ‘café de los viernes (el tiempo)’
La banda berciana traslada la ansiedad de vivir siempre a contrarreloj a un universo surrealista inspirado en «Alicia en el país de las maravillas»
El cuarto adelanto de su álbum de debut, producido íntegramente por Carlos Hernández, retrata una sensación generacional: la de vivir con la certeza de que siempre vamos tarde
MAZU estrena el videoclip de «café de los viernes (el tiempo)», cuarto adelanto del que será su álbum debut, publicado el pasado 16 de octubre. La banda berciana lleva al terreno audiovisual una de las grandes frustraciones de nuestro tiempo: vivir con la sensación constante de que el reloj corre más rápido que nosotros y de que, hagamos lo que hagamos, siempre llegamos tarde a alguna parte.
El vídeo convierte esta prisa existencial en un laberinto natural de vegetación, un espacio claustrofóbico en el que cada camino parece llevarnos a una salida que nunca termina de llegar. Inspirada en el imaginario de Alicia en el país de las maravillas y en la obsesión del Conejo Blanco con el tiempo, la pieza utiliza esa búsqueda de una salida como alegoría de la vida moderna: avanzar sin descanso, encadenar tareas y seguir corriendo sin tener demasiado claro hacia dónde nos dirigimos. El resultado es un universo visual que amplifica el mensaje de la canción: por mucho que corramos, seguimos sintiendo que nunca llegamos a tiempo.
Vivimos en una época que parece exigirnos aprovechar cada minuto. Las redes sociales nos recuerdan continuamente todo lo que deberíamos estar haciendo o cómo deberíamos ser para terminar alimentando una sensación permanente de insuficiencia. ‘café de los viernes (el tiempo)´ parte precisamente de ahí pero, lejos de convertir esa frustración en un discurso abstracto, la plasma a través de situaciones reconocibles y aparentemente insignificantes. La espera en la cola de un bar, un café que tarda demasiado en llegar o ese gesto automático de abrir Instagram para llenar unos segundos de espera se convierten en pequeñas manifestaciones de una misma inquietud: la de sentir que el tiempo se escapa mientras intentamos averiguar hacia dónde vamos.

Con este nuevo lanzamiento, MAZU continúa desvelando las distintas caras de un álbum debut que se mueve entre la intimidad y la observación de su generación. ‘café de los viernes (el tiempo)’ ha sido producida por Carlos Hernández (Leiva, Viva Suecia, Repion), responsable de todos los temas del disco. Su trabajo acompaña a MAZU en un sonido que busca que las canciones mantengan su carácter directo y emocional sin perder profundidad, consolidando la identidad sonora que recorrerá un disco que se espera para la primera mitad de 2027.
MAZU es, ante todo, una historia de conexión. Con una formación clásica de voz, guitarra, bajo y batería, la banda berciana bebe de la estética y el espíritu del pop-rock español de los años 2000, actualizando ese legado con una mirada contemporánea cercana al indie-pop. La banda no pretende reinventar el pop-rock: su objetivo es recordarnos por qué nos hizo sentir tanto. Canciones para cantar juntos, guitarras que invitan a saltar y una energía que convierte cada concierto en algo más que música: un momento compartido.
Antes de publicar sus propias canciones, MAZU pasó años construyendo su identidad sobre los escenarios. Más de 200 conciertos interpretando versiones les permitieron descubrir algo fundamental: que el directo no es solo tocar, sino crear un espacio compartido con el público.
En 2024 MAZU dio un paso decisivo viajando a Aranda de Duero para grabar su primer EP, Me intoxiqué, en Neo Music Box, lo que marcaría el punto de partida de una nueva etapa creativa. Desde ese momento, el proyecto comienza a ganar visibilidad dentro de la escena emergente nacional, con hitos como su presencia en la final del concurso de bandas del FIB o el sold out en el madrileño Café La Palma. Además, su participación en festivales como Sonorama Ribera 2026 han supuesto un nuevo paso hacia la consolidación de un proyecto que reivindica la fuerza de las canciones sencillas y honestas.