RATA NEGRA NOS OFRECE UNA INTERESANTE ENTREVISTA
Hablamos con el grupo de punk madrileño Rata Negra que lanzó “Hawai” el pasado mes de septiembre, su cuarto disco de larga duración de la mano del sello Sonido Muchacho.
-Deberíamos poder vivir la vida haciendo lo que nos gusta-

En vuestro disco «Hawai», «Pesadilla adulta» habla de lo duro y monótono que es ir al trabajo todos los días. Por que haya un rayo de esperanza, ¿puede haber personas a las que les guste su trabajo?
Puede ser. Yo hice un impasse, me metí en el mundo de la industria de la música; sigo siendo serígrafo desde hace diez años, trabajando en un polígono industrial y la verdad es que eso no se lo recomiendo absolutamente a nadie. Me gusta mi oficio, estudié artes gráficas, pero como te digo, trabajar es el mayor daño que le han hecho al ser humano. Creo que deberíamos poder vivir la vida haciendo lo que nos gusta, y eso es como cada uno lo vea.
«Antonio», este pobre personaje, ¿es alguien que todos conocemos o que hemos llegado a conocer alguna vez?
A ver, las letras de Violeta a veces… como eso es un mundo de fantasía en su cabeza,» Antonio «es casi una segunda parte de la canción «Desconfiar de ese Chico», del disco anterior . Se habla de eso, de un chico que defrauda a Hacienda, que engaña a su novia, que no te puedes fiar de él, y «Antonio,» , cuando trajo la letra, le parecía muy chorra, porque se le ocurrió la melodía y lo que le entró en la cabeza fue eso. Era en plan: -Bueno, a lo mejor se nos puede ocurrir algo mejor-, y yo le dije: -No te compliques tanto, si ha funcionado así, puede parecer chorra, pero mira, puede ser como la segunda parte de «Desconfiar», ¿no?- No es por alguien en particular; es un personaje creado.
«Sobrepensando», que habla de dejar la mente en blanco ¿es más recomendable evadirnos que pensar de más?
Totalmente, y sobre todo conociendo a Violeta, sé que esa letra la hizo por ese pensamiento rumiante que a veces tenemos. Incluso te despiertas a mitad de la noche y estás pensando: -Tengo que hacer esto, tengo que ir al curro, tengo que hacer no sé cuánto, me ha faltado rellenar no sé qué papel de la Agencia Tributaria-, y estás ahí… O una canción: te levantas por la mañanita y tienes una canción, y no te la quitas, y dices: -Tengo que escuchar la maldita canción, porque si no, no me la voy a quitar en toda la mañana-. Y es algo bastante jodido. A mí me pasa, y más ahora mismo: llevo una semana que me despierto a mitad de la noche pensando en cosas de trabajo y me quedo desvelado una hora y pico. Esa sensación de sobrepensarlo todo es horrible. Y supongo que con la vida adulta… Cuando tienes 20 años duermes hasta las 12 del mediodía; (risas) pero con la vida adulta la cosa cambia.
«En mi opinión«, ¿es un poco un canto a la libertad de expresión o a una persona que es un poco bocazas, alguien que nunca sabe callarse?
«En mi opinión«, es la extrema sinceridad, imagino yo. Violeta es una persona muy sincera. Hablo de Violeta porque las letras son de ella, y es extremadamente sincera. Ella misma dice que quizá se la puede tildar de bocazas cuando es tan sincera, pero bueno, la sinceridad es la verdad ante todo.

En «Hawái», canción que da título al álbum, la protagonista está constantemente ilusionada con el viaje que va a hacer, un poco con el futuro. ¿Crees que a todos nos pasa eso, es decir, que estamos pasando el día a día pensando en lo que vamos a hacer aunque al final ni siquiera lo hagamos?
Pues mira, esto viene un poco con «Pesadilla adulta«, la del trabajo. ¿Quién no está todo el puñetero año pensando en cuándo va a coger las vacaciones? Ese pensamiento lo tenemos absolutamente todos los que trabajamos, los que hemos estado trabajando en trabajos de larga distancia. Y claro, en este caso incluso la idea del videoclip, donde sale «Héctor«, que es el personaje de nuestro amigo, comiéndose esas tapas, comiendo yogures para ver si le toca el viaje a Hawái… Era como lo del sueldo del nescafé. (risas)
«Violeta» hizo esa letra pensando en eso, en el viaje esperado, en -Estoy deseando irme de vacaciones-. Piensas que te vas a Hawái, y a lo más cercano que llegas a Hawái es a Almuñécar a Matalascañas o a Torrevieja,. Y nada, esa falsa esperanza de irte de vacaciones… y después las vacaciones son un infierno también. A mí no me ha pasado que tener vacaciones sea un infierno, pero sé que muchas personas han tenido un auténtico infierno en sus vacaciones.

“Ojos verdes cuando mientes, ojos rojos cuando dices lo que sientes”. ¿Rata Negra tiene una parte más sentimental?
Esa nos costó terminarla. Fue de las primeras que teníamos hechas, pero no le veíamos la vuelta de cómo hacer las estructuras. Incluso fue de las últimas letras que hizo Violeta.
Desde luego los tres lo somos. Conociéndonos desde hace tantos años, de haber viajado juntos y demás, sabemos cómo somos, y Violeta escribe esas letras siendo una persona muy sentimental. Y sé que lo que escribe es porque es como ella lo vive. Así que en ese aspecto sí, totalmente somos una banda sentimental a veces.
«Si no eres» trata del fracaso personal, de las falsas expectativas…
Sí, sí. La verdad es que esas letras nunca las hemos hablado, porque esa fue de las otras últimas que salieron. Y fue todo como lo que quieres ser y lo que no puedes ser. Y a veces nosotros mismos nos veíamos reflejados en eso, por eso hubo en el grupo hasta casi un impasse en el que no sabíamos si íbamos a seguir o lo que sea. Y bueno, supongo que será el reflejo de eso, de cuando queremos que vaya todo un poco mejor, pero no puede ser.
«Peligro», donde la paranoia acecha, como una nube negra que nos persigue algunas veces, ¿te impide estar tranquilo?
Sí, «Peligro» encima es una canción que, cuando salió, empezamos a decir que a lo mejor vuelve un poco al garaje más primitivo. Pero el garaje siempre está caposo, porque hay una vértice del garaje que a nosotros personalmente no nos gusta. Y esto era valiéndose un poco de The Cramps, con un mensaje que nosotros en los otros discos también hemos tenido. En la canción «Ratas» hablamos de pandemia, muerte y destrucción. O sea que ese nubarrón negro que tú dices que nos persigue, para nosotros precisamente es eso. Somos personas, al fin y al cabo, con vidas totalmente normales dentro de la ciudad, y ese nubarrón que nos pasa es una manera de expresarlo. Mucha gente se lo come en su casa, y se lo traga y nosotros al menos nos vamos al local de ensayo y hacemos canciones como esta.
¿Es cómo una terapia?
Sí, sí. Para nosotros tenemos un día estipulado a la semana para ensayar, y es como salir de los trabajos, ir al local y es como pegarle de hostias a un saco de boxeo, imagino yo. No he hecho boxeo nunca, pero me imagino que será así: terapéutico.
«El Escarmiento», es distinta al resto de vuestra discografía. ¿Habrá alguna parecida? posiblemente, es una de vuestras canciones más pop.
El anterior disco fue —me recuerdo que eran los titulares— el disco más pop de Rata Negra. A esa canción, de hecho, la llamábamos la Blondie, porque yo estaba obsesionado con la canción «Heart of Glass» del primer disco «Parallel Lines» y queríamos una batería un poco más sencilla. En ese disco nos quisimos quitar un poco el estigma de que no seamos poperos, en ese sentido.
Y bueno, es una canción que a esta gente no le gusta mucho tocarla en directo, porque es un poco larga, es más larga de lo habitual, en contraste con este último disco.

Y sobre si va a haber alguna así en el futuro, eso espero, a ver qué nos depara, porque ahora mismo este disco ha tenido un año de espera para poder salir, porque como no sabíamos qué iba a suceder desde que lo grabamos hasta cuando ha salido, ha pasado un año. Así que yo creo que sí, porque yo, vamos, soy el más popero del grupo.
¿Cuál es tu cronología musical?
Bueno, mi vida se estancó cuando conocí el punk, Empecé con The Rolling Stones, Beatles, The Police, porque era lo que mis padres tenían en casa. Después, por una persona de mi familia escuché thrash metal, que me duró un año, porque escuché a The Sex Pistols y a Los Ramones, a los grupos que existieron en los años 80 en España, que salían de eso, y ahí me explotó la puta cabeza, y me quedé estancado años con eso.
También después me mudé a Granada, y se me abrió mucho el campo de visión, porque allí conocimos a gente de Guadalupe Plata, que son amigos, también estaba todo el indie granadino. Y yo cuando conozco a Lagartija Nick digo: -Hostia, no solamente de punk se puede vivir-. Y esa fue mi madurez. Y a día de hoy he sido una persona —llevo en Madrid, 16 años— y desde que llegué no me he cortado ni un pelo en ir a conciertos que no sean de punk..
¿En qué lugar o país os gustaría actuar?
Pues Latinoamérica, México. Ya hubo un intento ahí a México, que se tuvo que cancelar. Sabemos que ahí hay muchos seguidores, así que vamos, nos encantaría ir ahí.
¿A qué grupo o artista que ya no está te hubiera gustado ver?
Eskorbuto, siempre.
¿Cuál ha sido la actuación que más os ha sorprendido?
Pues una de ellas fue en un festival de Los Ángeles. Sabíamos que habíamos ido a la costa este antes, pero la costa oeste, habiendo mucha más vivencia, más gente latinoamericana. Hicimos una gira por allí, pero la primera fecha era eso, un festival de Los Ángeles, y era un festival que había 1.500, 1.600 personas. No era un festival al uso, no era Coachella, pero bueno, era un festival con bastante gente.
Hacía un calor extremo en la discoteca, porque quitaron los putos aires acondicionados y la gente estaba dándolo todo.
Además nos anunciaron como los legendarios Rata Negra. -¿Ah, ya somos legendarios? risas. Dig,- entonces es que eres putomayor para que te anuncien como legendario- (risas)
¿Qué opinión os genera el tema de tener que estar sacando cada mes una canción, estar presente en las redes sociales?
Nosotros con Sonido Muchacho, hacemos lo que podemos. Queremos que nos vaya bien, pero yo creo que eso es lo que se carga a un artista al fin y al cabo. El obligarle… Antes hacían firmar a los artistas —y todavía hay algunos por ahí que se lo hacen— contratos de cinco discos, un disco por año. Eso es meter mucha presión al artista.
Y encima de todo eso, mientras estás tocando. Porque si estás tocando y tienes que componer —que hay veces que es verdad que pueden salir cosas de manera más espontánea y suenan súper frescas— el primer disco nuestro lo grabamos en once horas, pero llevaba compuesto casi un año. Lo habíamos estado ensayando casi un año, no tocábamos tan bien entre nosotros, no había tanto feeling entre nosotros, que fue llegar y estaba claro lo que había que grabar.
Pero cuando te ves en la obligación de que tienes que hacer algo para seguir en la palestra, me parece un poco infame a día de hoy por parte de la industria. Ahora sale un LP y con Sonido Muchacho, con el equipo que tiene de prensa, es verdad que está siendo como más largo el recorrido desde que sale, que seguimos haciendo entrevistas, seguimos haciendo cosas. Pero hay veces que parece que haces un disco y a las dos semanas se ha olvidado ya totalmente.
Y es que la gente no sabe el trabajo que hay detrás de esos discos. Y para mí es un poco triste que haya artistas que se tengan que rebajar a eso. Yo imagino que si te dedicas solo y exclusivamente a ello, puedes hacer otro tipo de cosas.
¿A que película os hubiera gustado ponerle banda sonora?
Hombre, yo siempre fui muy fanático del cine quinqui. Alguna de John Carpenter, eso sería increible.
¿Tenéis alguna anécdota que nos podáis contar?
Tuvimos un momento «tenso». La primera vez que viajamos a Estados Unidos, volamos a Montreal directamente, después atravesamos por Búfalo para ir a Cleveland. Íbamos sin visado de trabajo, como turistas y nuestro conductor cruzaba él solo con todo el equipo. Claro, tienes que montar una película y decir todos lo mismo en la frontera, teníamos un motel de estos baratos de Estados Unidos, porque tienes que tener una dirección, etc. y cuando vamos a pasar, Violeta me dice: -¿ y si nos preguntan que coño vamos a hacer en Cleveland?- Yo le dije que íbamos a visitar el Rock & Roll Hall of Fame. La movida es que a Fadrique no se lo dijimos. Y cuándo hizo la pregunta él se quedó blanco.(risas) Pero lo explicó Violeta y nos dijeron -bueno, pasar- pero el momentito tenso ahí quedó.