ENTREVISTAMOS A ISMA ROMERO QUE ACABA DE ESTRENAR «TIRA Y AFLOJA!

Con más de 300 conciertos y colaboraciones con referentes como Carlos Tarque, Rozalén, Ariel Rot, Sidecars o Coti, Isma Romero ha sabido hacerse un hueco desde la honestidad, trabajando cada disco como si fuera el primero… y el último. Su nuevo proyecto, TIRA Y AFLOJA, no solo consolida su trayectoria, sino que lo sitúa como uno de los autores más sólidos y sensibles del pop rock estatal.
Entrevistamos al artista valenciano, que estrenó disco el 27 de febrero, donde cuenta con dos colaboraciones de lujo : Juancho SIDERCARS y Twanguero.
-Uno compone para uno mismo y lo canta para la gente-

Tu último trabajo, «Tira y Afloja», aunque he leído que llevas poco, yo pienso que es un largo recorrido. ¿Cuáles son tus sensaciones después de acabar este nuevo disco?
Pues las sensaciones son muy distintas dependiendo del momento de la vida en el que nos encontremos. Y en mi caso es de paz, de calma, de sensación de bienestar, …. al final lo hago por mí, como mi pasión, por compartirlo con la gente, o sea, uno compone para uno mismo y lo canta para la gente, ¿no? Entonces, ¿qué ocurre?, que en este disco había un sentimiento de urgencia de plasmar esta última parte de mi vida y estoy muy satisfecho.

«Vuelo», es una canción donde comienzas diciendo que estás de bajón, que estás hasta los huevos, pero por otro lado, también es un homenaje a tu ciudad, a Valencia, donde hablas de Sorolla, entre otros artistas.
Es una canción que abre muy bien porque habla de estos momentos de permitirnos, sentirnos muchas veces defraudados, estar mal, estar estar en duda, porque en éste nuevo mundo no nos permitimos muchas veces ese valor que tiene el ser humano de transformarse, porque como digo muchas veces querer todo el rato mostrar nuestra mejor versión, creyendo que esa es la finalidad de la vida y justo el disco va de lo contrario, va desde la parte más orgánica y más natural de los valores primordiales, entonces en esta canción, como bien dices, se juntan esa parte del sentimiento, de tirar para adelante, y esa otra parte de posicionar a ilustres, del arte, en general, como Sorolla, Santero y los muchachos, está también por ahí metido Nino Bravo. Y después ubicaciones como la plaza del Tossal, hay muchas referencias, como: «parece Coca-Gram o ser un pardal» que es una palabra que utilizamos aquí en la jerga. Y bueno, hay mucha referencia porque claro, volví a vivir a Valencia hace cuatro años, después de vivir diez en Madrid.
«Yo estaré», es la canción que le dedicas a tu hija, pero también nos puede valer al resto como una muestra incondicional de apoyo para otras personas.
Total, total, y me alegro de que pueda ser así, porque al final esa canción es una carta a a mi hija en la que al final reflejo esa primera parte de la paternidad, y después la segunda, que es la de que vuela, como tiene que ser. A veces recuerda que los vemos tan pequeñitos, tan cachorros que dices, ostras, esto, pero bueno, es que al final nosotros hemos sido así y se convierten en la segunda saga de nuestra generación, de nuestro pequeña aportación de vida en el mundo, y bueno, es una carta muy vitalista, muy honesta y sobre todo, creo que los tenemos que dejar volar, porque al final de lo que se trata es que sean felices buscando su equilibrio, ya sea haciendo pintura, siendo una abogada o sea lo que sea, yo no voy a ser quien elija tu tren.
«Perdiendo la fe», dice en voz alta, ¿Dónde se esconde? ¿Es algo que alguna vez nos ha sucedido a todos?
Yo creo que es mi canción favorita del disco, nos hubiera gustado tanto la producción como a mí, a darle un punto distinto, pero también ha quedado muy chula. Me hubiera gustado meterle cuerdas en la sección de cuerdas porque tiene un punto nostálgico muy guay y desde un primer momento tenía como más protagonismo la guitarra acústica, pero se hizo más roquera. Y respecto a la canción, a la letra, pues habla como bien dices, de ese momento en el que perdemos la fe y la encontramos cuando la perdemos. soy una persona que siempre he tenido mucha fe en la vida, en la causalidad de la vida, en la parte mística de la vida, me considero una persona bastante mística, por ejemplo me interesan los estudios relacionados con lo que pasa después de la muerte.
«Ni siquiera me he movido». Parece que has escrito una poesía y luego le has puesto la música.
Sí, sí, eso, tal cual. Bueno, me alegro que lo hayas visto así y salvando la distancia con la gente que escribe muy bien, porque yo la verdad lo intento, he leído mucho, aunque me refiero a que no soy poeta, pero hago mis pinitos, también siempre he sido alguien que ha cuidado mucho las letras, pero en este año mucho más un cambio creo que bastante notable de los versos. Y esta canción justamente es como es como un poema. Al final cuenta la historia de estar ahí con tu pareja, vas al río, una tarde con buena temperatura, un buen color de visual y, de repente empiezas a hacer algo que no estamos haciendo últimamente, que es reflexionar.

En «Justo e innecesario»,colaboras con un auténtico guitarrista de lujo tu paisano Twanguero. Y sigues la senda de la canción anterior con ritmos latinos.
Totalmente. Es un tema de esos parecidos a los clásicos, estos latinos, al final de música de raíz, con esa parte del bolero, esa parte que habla del despecho. De hecho, al final de la canción hay un punto así muy cubano y con mucho respeto, creo que salieron muy bien los coros, hago especial referencia a Julio Galdor, que es bueno, una de las personas también muy importantes en el disco que me ha acompañado aquí en Valencia en en el estudio de Alboraya, hizo los coros y parece realmente alguien del son cubano. Hubo un momento en el disco que nos planteamos contratar a alguien para que no quedara ridículo, y nos dijimos que no podíamos permitirnos que quedara mal, o lo hacemos bien o no lo hacemos.

En «Magnético», introduces otros instrumentos, piano, triple, bandolinas… Y es una canción que dedicas a tu pareja y a tu familia, pero también la podríamos describir como la alegría de un reencuentro.
El comienzo de la pareja, es la más antigua del disco, la escribí en 2022. Iba a pertenecer a otra cosa y bueno, me gusta poner en el en el tablero las canciones que aguantan bien en el tiempo, y de repente siempre me ha estado acompañando en casa, yo cogía la guitarra con este tema que es muy agradecido, es un tema de discos, es un tema chulo de rock. Los arreglos del principio no me gustaron, parecía más de lo mismo, pero al final quedó chula, un poco ahí Tom Petty en ocasiones.
¿Qué tal llevas las redes sociales?
Pues resulta que los tiempos cambian. Por una parte sí estoy a favor por supuesto de las redes sociales, mucha gente se ha vuelto a reencontrar a través de ellas, son una herramienta fantástica y yo trabajo de eso también. Entonces no me puedo quejar sobre ello. Por el lado negativo todo invento llevado al extremo, que es lo que nos está ocurriendo, nos puede estallar, y bueno, lo que sería la rueda de la naturaleza. Lo que me seca de todo el asunto, o lo que me deja ahí en un desierto, es tener que estar constantemente haciendo un contenido, por lo que en algún momento sí que he caído en esa trampa, de tener que afianzar, sentirme útil con compartir contenido, y al final pues eso te satura.
¿Cuál es tu cronología musical?
Pues mira, todo empezó realmente con las cintas y los discos, ya cogiendo la última parte de los 90. En mi casa con mi padre, siempre ha tenido cintas de cuando era adolescente de los Kiss, de Rod Stewart, Status Quo, Pink Floyd, Dire Straits… . Los Beatles, aunque mi padre no ha sido mucho de ellos, Deep Purple.
Y la parte de habla hispana siempre he escuchado a Jarabe de Palo, discos de Rosana, sobre todo los primeros. Gloria Estefan, Celia Cruz.
Recuerdo el disco de Dire Straits, que es azul y siempre me ha dado una energía muy chula esa portada, porque es muy limpia, muy bonita. Y me recuerda a mi infancia total porque me la ponía de arriba abajo y de repente había un par de temas que decía, voy a coger un papel y voy a hacer una canción. Y bueno, fui creciendo, y fue llegando la parte de casi la adolescencia donde empecé a escuchar Rosendo, Platero y Tú para mí empezó Leño, Extremoduro. Y ahí ya en esa franja llegaron Los Rodríguez. Y eso fue para mí un un subidón cuando descubrí a Andrés Calamaro y a Ariel Rot fue tremendo, los admiro muchísimo. Luego Fito Páez, Charly García, Gustavo, por supuesto, bueno, es que no sé, podríamos estar aquí hablando horas, Pereza no se me pueden olvidar.
También me marcó el blues, como Stevie Ray Vaughan, Muddy Waters, Robert Johnson, Eric Clapton, por supuesto, todos los que te puedes imaginar, Scottie Moore guitarrista brutal de Elvis. Me dio una temporada fuerte en mi adolescencia con Stray Cats
También tengo una admiración tremenda por Fito & Fitipaldis, Urrutia.
¿En qué sitio, escenario o país te gustaría actuar?
Hacer una gira de telonero por sitios brutales, eso me encantaría, y después como experiencia me gustaría tocar en el B.B. King de New York, una sala mítica. También en Argentina ir a La Trastienda, me gustaría también, pero Oye, es que soy feliz también tocando aquí en Valencia.
¿Qué concierto te ha sorprendido más?
Pues mira, fue, sin lugar a dudas, el final de gira del primer disco. Ese fue un bolazo tremendo. Yo estaba sobrepasado de ansiedad totalmente en esa época. Lo pasaba fatal, la verdad, porque tenía veinte años, hicimos historia de gira, agotamos todas las entradas y la Sala Sol con Ovidi de Los Zigarros, Juancho de Sidecars y Carlos Tarque de M-Clan, hicimos un final de gira fantástico que no llegamos a grabar nunca, aunque hay cosas por las redes, hablo de 2015. También hicimos también en Galileo y después abriendo para Rozalén en el Palacio de Deportes para 15.000 personas también fue muy guay.

¿A qué grupo o artista te hubiera gustado ver?
Pues mira, Tom Petty, me quedé con las ganas de verlo. ¿Quién iba a esperar que se fuera a morir? fue inesperado totalmente. Y también me hubiera gustado ver a B.B. King, que también vino por aquí con Raimundo a Benidorm, que era muy colegas, y a Paul McCartney, que no pude ir a verle.
¿Nos podrías contar una anécdota ?
Vale, fue hace mucho tiempo en Sevilla, para un bolo había una entrada vendida, hice un bolo de una hora y media para una persona, y claro, en una sala grande y a mí me pagaban de todas formas. dijimos: ¿pero qué hacemos?, ¿Cancelamos?». Digo: «No, no, hacemos el bolo. hacemos el bolo». Y yo: «Pero lo único que quiero es que le pongas un foco en mitad de la sala a esa persona». Y le pusieron un taburete, y yo estaba como a carta abierta diciendo: «Bueno, ¿pero qué canción quieres?», era una surrealista total. El técnico de sonido flipaba decía: «¿Pero qué luces te pongo?». Fue brutal. (risas)
Te puedo contar también lo típico, nos ha dejado la furgoneta muchas veces tirados, he dormido en hostales con cucarachas y me viene otra buena anécdota en Burgos, que iba con un pianista colega mío y me dice: «Tío, bueno, la prueba mía está hecha en un rato vamos, fuimos a comer ,vamos al hotel, y de repente suena la alarma… ¡hostia tío, pero tengo aquí cuatro llamadas! Estábamos en la misma habitación. ¿A Qué hora es el concierto? La gente esperando nos habíamos dormido, y fuimos corriendo. Madre mía. Fue como de la cama al escenario (risas)