ENTREVISTAMOS A LA ARTISTA MURCIANA

Con un pie en el pop más honesto y otro en el indie, Carmesí compone canciones que se sienten como un: «Ey, estoy aquí contigo». Historias honestas, vulnerables y sin pretensiones, pensadas para abrazar y sostener. Su último álbum, TIRO AL PLATO (noviembre 2025), consolida esa identidad: guitarras eléctricas, sensibilidad melódica y una energía nostálgica que remueve el pecho mientras invita a bailar. Murciana, músico de conservatorio, multiinstrumentista y coproductora del disco, ha llevado su propuesta por toda España.
– La música es lenguaje –
– El tiempo pone todo en su sitio –
En «Tiro al Plato» nos cuentas que el tiempo lo pone todo en su sitio y, por otro lado, hablas de la confianza que podemos tener en nosotros mismos.
Sí, digamos que está todo relacionado con con la ansiedad y el ansia de controlarlo todo, el tenerlo todo. Yo soy una persona muy así y el tiempo pone todo en su sitio algo que me alivia mucho. Como esa sensación de soltar un poco, de confiar efectivamente en uno mismo y un poco en la vida también y en el transcurso de que todo se va colocando, aunque a veces queremos que todo sea ya y que todo sea de una manera. Pues creo que todo pasa por algo y que transitar cierta emoción y ciertos procesos te llevarán o no a ese lugar, pero por lo menos no intentar, pues eso, controlarlo todo.
En «El Accidente» colaboras junto a Victorias y en «Modo no Molestar» con Gabriel de la Rosa. ¿Cómo surgen estas colaboraciones?
Pues en el caso de Gabriel de la Rosa, que fue la primera que se planteó, fue una colaboración que surgió de una manera muy natural porque hace ya años que tengo vínculo muy guay con Gabriel, que nos hemos seguido en redes; simplemente me gustaba mucho Shinova y por el tema de las redes hice algunas versiones de la banda y a él le llamó la atención, me invitó a subir a cantar con ellos cuando vinieron a Murcia. Y desde entonces se generó una relación muy guay. Yo alguna vez pensé en alguna otra canción anterior, pero por estilo o por registro, no terminaba de encajar hasta que llegó «Modo no Molestar» y ambos vimos que era una canción que tenía la energía perfecta para que nuestras voces pues estuviesen juntas en el tema.
Y en el caso de Victorias fue parecido en cuanto a que tanto Gabriel como Ire son dos voces que a mí me conectaron. Yo al final cuando escucho música de otros artistas, me fijo mucho tanto en la letra como en la voz y es algo que me tiene que conectar; la producción y demás, obviamente también, pero el primer filtro es el mensaje que me está contando y quién me lo está contando. El de Ire me encantó y además gracias a su productor, que también acabó siendo el mío en el disco, Guille Mostaza, pues como que ahí teníamos el vínculo, el nexo común y fue muy fácil también. Además yo creo que a mí genuinamente me gusta su proyecto, creo que es mutuo, creo que tenemos energías un poco similares en cómo vemos el proyecto y la música y también fue la persona perfecta para darle ese punto a «El Accidente». En el caso de las dos canciones son las únicas del disco que hablan como de una relación de pareja, hay otras como más introspectivas, pero era en esas donde yo le veía sentido que tuviesen esa puerta.

En «La Postal», ¿nos hablas de arrepentimiento? De intentar enmendar errores cuando ya es tarde.
Efectivamente, la lectura es tal cual (risas) Es una canción que salió del tirón. Yo siempre que la toco en directo, muchas veces lo comento, que es de estas canciones que cuando la compones es tan fuerte la emoción que te genera esta historia que es más terapéutico que creativo. Entonces, esa canción salió del tirón, es como muy visceral. En directo me sorprende lo bien que funciona porque también es muy íntima y en según qué sitios puede o no funcionar, pero la gente como que conecta con esa verdad. Efectivamente, una historia en la que creo que es bastante habitual, ¿no?, de que cuando ya has perdido algo, quizá te das cuenta del valor y también te hace despertar el hecho de que la otra persona avance, de que la otra persona pues rehaga su vida y le vaya bien de alguna manera. Es como que creo que el ser humano a veces es egoísta en ese aspecto y el ego cuesta desapegarse y dejar que todo lo que cada uno avance a su manera.
Sin embargo, en «Los Viejos Tiempos» es casi el mensaje contrario, ¿no?, un poco la otra persona y aunque también podría tratar de una relación romántica, también sobre la amistad.
Sí, de hecho «Los Viejos Tiempos» en el momento de su composición, yo estaba pensando en amistades mías. Porque me pasa algo muy diferente en relaciones de pareja y en amistades. Yo en relaciones de pareja, cuando he terminado relaciones anteriores, soy bastante radical en el sentido de que considero que para pasar página y para avanzar, pues como que paso. O sea, como que le deseo lo mejor a la persona, pero no mantengo el contacto porque creo que es la única manera de pues de avanzar. Pero, sin embargo, en las amistades me pasa lo contrario y es que como nunca hay un detonante o nunca hay una conversación como ocurre generalmente en las relaciones de pareja, las relaciones de amistad de la infancia o de la adolescencia, que en su momento fueron súper importantes, simplemente pues cada uno va cogiendo su lugar y transitando otras etapas. Son relaciones que de alguna manera se mueren, se quedan ahí, pero no se habla de ello, no se cierra el capítulo y a mí me cuesta mucho desapegarme de esas personas que fueron tan importantes y que ahora de repente pues veo una historia en Instagram y me entero de su vida, pero realmente no nos contamos las cosas y como que a mí me cuesta hacerme a esa idea, la verdad.
Antes has comentado la mayoría de la parte del disco es introspectivo. «Baby Cool» ¿se la dedicas a alguien o a ti misma?
Generalmente cuando escribo lo hago para reconfortarme a mí misma. Este tema en concreto de todo es mi favorito y es el más introspectivo, es como el que más hondo estoy escarbando para escribir esa frase y en este caso sí, es una manera de yo misma consolarme en cuanto a que al final conforme vamos cumpliendo años, las etapas a veces parecen estar muy marcadas desde fuera, ¿no?: encontrar una pareja, casarte, tener hijos, un trabajo… como que de alguna manera la mayoría o muchos de nosotros vamos siguiendo eso sin darnos cuenta. Y un poco el parar y decir: a ver, cada uno está en su momento, cada uno tiene su ritmo. Creo que siendo mujer hay un condicionante más que es el tema de la maternidad, de la edad, de cómo eso puede fluctuar con tus necesidades o tu objetivo.
Y de hecho, me gusta mucho al menos hacer una pequeña introducción de qué va el tema cuando la toco en directo porque siento que muchas chicas de mi edad son las que mejor van a entender, como que tiene un nicho muy concreto la canción, aunque es verdad que la puede, como bien decías antes, cada persona la puede interpretar a su manera. Y recuerdo que un amigo me llegó a decir que pensaba que hablaba de pues eso, de las comparaciones en general, de las etapas de las personas, y sí, pero es verdad que tiene un nicho muy concreto en mujeres de 30 a 35 años que tienen que decidir y que hay como un reloj biológico que te delimita y que tienes consecuencias realmente con tus decisiones en ese intervalo, o sea que sí.

Has comentado que haría falta algo de sensibilidad femenina en el mundo indie o pop indie, que antes no la había tanto. ¿Crees que está cambiando ya un poco?
Creo que si cambia lo hace de manera muy lenta y que al final me parecería a muy largo plazo el hecho de igualar, pues lo que siempre comentábamos: los nombres de la cartelería, los grupos que realmente pegan el súper pelotazo y que copan todas las primeras filas. No porque debería estar yo ni mucho menos, sino porque creo que sí que nos cuesta demostrar más o sí, de alguna manera demostrar más la valía del proyecto, la valía del talento, la valía de la profundidad de las letras. Eso sí que lo siento. Entonces siempre viene bien, y mira que hay algo que he aprendido con los años, que nunca o creo que casi nunca he hablado en una canción en primera persona en femenino, como dedicándole la canción exclusivamente a una mujer. En «Baby Cool» hay alguna frase que digo como «ellas lo entenderán», como ya sin metáfora, y creo que esos pequeños toques de dirigirlo realmente a las mujeres, que creo que tienen esa necesidad y tienen esa sensibilidad que muchas veces se queda como algo generalizado en el indie (como canciones de amor, desamor) y que en esa primera fila suelen estar grupos masculinos, entonces siempre viene bien, por supuesto.
¿Qué tal llevas las redes sociales, junto con el trabajo, la música?
En mi caso va por temporadas, según también al final el trabajo de artista, del tener un proyecto y sacar un disco a lo largo del año tiene como diferentes trimestres, por así decir: la creación, la promoción… como que según dónde esté el momento me apetece más o me apetece menos. Por ejemplo, cuando estaba componiendo el disco me quedé un poco ahí al margen de las redes porque no podía estar a todo, no podía ser sincera y escribir esas letras y estar haciendo stories o no sé, como que no me apetecía. Yo respeto mucho la música porque al final he estado estudiando toda la vida y la tengo como en un lugar muy sagrado en mi vida. Entonces, a veces banalizarlo en las redes o intentar captar la atención o hacer un vídeo súper dinámico donde la canción se quede en un segundo plano, es lo que a veces me genera controversia en cuanto a ser creadores de contenido o ser músico. Intento llevarlo de la mejor manera que puedo, pero a veces es difícil.
Has dicho algo muy interesante, que has estudiado música durante toda tu vida. ¿Crees que en España actualmente hace falta más educación musical?
Sí, de hecho yo hasta hace poco estaba en activo dando clase de música en un cole; he sido profe de guitarra clásica también. Como que mi camino con la docencia hasta hace poco estaba súper ligado. Es algo que también me gusta mucho y que siento que es necesario. Al final los niños en el cole tienen una hora a la semana que entre que el maestro va a la clase, los trae al aula de música y los devuelve, quiero decir, como que hay algo muy superficial que, por suerte, si hay algún niño o niña en clase que tiene una especial sensibilidad con la música, lo desarrollará fuera posiblemente. Y se tiene que utilizar esa sesión para despertar eso y que fuera puedan pues dedicarle más tiempo.
Pero es verdad que está en un segundo plano. Sin ir más lejos, cuando un centro o un cole se hace centro bilingüe, una de las primeras áreas que se pasa al inglés es la música, que está muy bien, pero siento que es porque, bueno, aquí da igual si tal. Pero da cuenta de en qué lugar realmente está la música. Yo al final ya te digo, siempre desde los ocho años me he formado fuera del cole, han sido 14 años de estar en un conservatorio. Hablando ya del ámbito de artistas y de la música hoy en día, no hace falta como tanta explicación y tanto tal, pero sí que un mínimo de conocimiento de este idioma, que al final la música es lenguaje, de cómo funciona. De no hace falta ser multi-instrumentista ni tocar, pero sí como entender ese lenguaje.

Dentro del «Tiro al Plato Tour», el pasado 16 de abril actuaste en la sala Vesta, luego Zaragoza, Mallorca, has estado en Jaén… ¿te vamos a poder ver en más sitios?
Pues hay bastantes cositas a la vista que están cerrando, sobre todo de cara al verano, algún festi, algún concierto por Valencia… luego a la vuelta en Murcia también estaré de nuevo, que al final siento que en Murcia es tocar en casa y siempre funciona. Pero sí, estamos confirmando más fechas para añadir al tour de este año, que bueno, por suerte nuestra intención es mover el disco lo máximo posible porque ya no solo escucharlo en casa es el momento de que te llegue ese mensaje, sino que en directo es verdad que después de este estreno en la sala REMV en Murcia y de ver cómo la gente está reaccionando, mi mayor ilusión ahora mismo es llevarlo al directo porque la verdad que hemos trabajado muchísimo en ello y la energía es muy chula, sí.
¿Cuál sería tu cronología musical?
Tengo que decir que yo en mi casa siempre he tenido mucha música. Obviamente eso influye, mis padres tocaban la guitarra a su manera, mi abuelo era una de las primeras personas del pueblo ahí en Jaén que tocaba la guitarra, como que eso lo he tenido muy cerca. A la sobremesa familiar, todo lo que es verbena, rumba, sobremesa andaluza, eso lo he vivido durante toda mi infancia. Mis padres han escuchado mucho pues Víctor Manuel, Sabina, Amaral, Manolo García, Mikel Erentxun.
Y luego, según yo iba teniendo así más criterio, pues recuerdo la época adolescente con nuestro MP3, bajar de hecho al conservatorio escuchando, ya me estaba yendo como al momento más Marea, Extremoduro, Green Day, como un poco más tralla. Y luego, pues según fui creciendo, yo creo que me acerqué en cuanto salió como el momento Vetusta Morla y tal, como que ahí yo hice clic y sentí que realmente estaba en mi nicho. Ya bueno, a lo mejor hablo de adolescencia tardía, ya esa juventud conecté con el indie y es verdad que hasta el día de hoy es la rama donde más identificada me siento, aunque también escucho Billie Eilish, Taylor Swift… escucho muchísima música C. Tangana, Rosalía, que están fuera de como del indie tan cerrado. Siempre he estado muy abierta a todo tipo de música, solo que es verdad que el mensaje y el concepto artístico del músico del artista, si me resuena, engancho con esa persona. Entonces, esos son como un poco mis referentes ahora mismo, pero vamos, la trayectoria es inmensa, sí.
¿A qué grupo o artistas, cantantes te hubiera gustado ver?
Buena pregunta, porque yo creo que te diría algo así muy épico tipo Queen, por esto de que yo creo que habría sido algo como ahora cuando hablan del concierto de Rosalía o de como gente que hace un shows muy potente y que realmente te puede marcar un antes y un después. Yo por los vídeos y por lo que ha sido y supuesto la música de Queen, creo que habría sido un directo increíble por el carisma al final de él y sí, ojalá.
¿En qué escenario o país te gustaría tocar?
Pues hombre, supongo que de las cosas que más me hace ilusión ahora mismo, que no sea el escenario el sitio concreto, pero siento que mi música pues por el idioma supongo, tiene bastante tirón en Latinoamérica. Nunca he ido ni siquiera como viaje mío de ocio, me refiero que nunca he estado allí. Y por el feedback que tengo muchas veces en redes de «ojalá vengas a Argentina», «ojalá vengas a México», ojalá… yo digo, joder, claro, ojalá, ojalá. Yo tengo fe que en algún momento eso pueda llegar a ocurrir, me apetece mucho conectar con ese público que parece que por estar al otro lado del océano, nosotros aquí hacemos como nuestra vida y no eres consciente de que allá tan lejos son tus canciones y el mensaje le está llegando igual porque al final es su lengua también y eso me haría mucha ilusión.
¿A qué serie de televisión o película te hubiera gustado ponerle banda sonora?
A ver, de mi top series… lo que pasa es que la serie que más me gusta no sé si encajaría mi música porque es una serie medio de comedia, me encanta The Office. Pero creo que más allá a lo mejor de la intro estaría un poco fuera. A lo mejor un tema mío en Breaking Bad de repente, aunque lo estuviese haciendo en inglés, me parece bien. Al final es una serie que tiene una banda sonora tan amplia y como también tan dispares porque al final ocurre de todo en la serie, que podría ser un sitio muy fino para meter una canción mía.
¿Nos podrías contar alguna anécdota?
Recuerdo el año pasado en Mallorca. Siempre salen los músicos primero y luego salgo yo unos segundos después. Y yo estaba como en una especie de camerino que estaba muy cerca del escenario y yo no sé cómo estaría el pomo de la puerta, que yo abrí, empecé a caminar y me iba con el pomo en la mano, o sea, se desmontó con el pomo en la mano. (risas) La gente me estaba viendo porque era una sala muy pequeña y yo estaba a dos metros y se empezaron a reir, yo dejé el pomo donde pude y subí al escenario como si no hubiera pasado nada. Casi me lo pongo de micrófono, el pomo. (risas)