ENTREVISTAMOS A CLAUDIA ZUAZO, QUE PRESENTARÁ SU NUEVO PROYECTO MÚSICAL EL 11 DE ABRIL.

Claudia presentará su nuevo proyecto musical el 11 de abril en la Sala Siroco de Madrid a las 17h.
La artista irá presentando más singles que culminarán en un LP autoproducido, grabado entre Madrid (Invernaderos con RUVENRUVEN) y Valencia (Millenia Estudios con Erick Marin del grupo Defensa Eslava) y mezclado y masterizado enteramente en los estudios de Álamo Shock (Guiem Rigo y Guillermo Mostaza), que saldrá antes del verano. Un trabajo centrado en el relato cotidiano de las emociones de la artista en el contexto de una relación sentimental.
– Nada de lo que he hecho es comparable a estar trabajando tanto tiempo en tus canciones –
«La Línea» es el primer adelanto del trabajo que vas a presentar este año. ¿Crees que en las relaciones siempre hay una persona que tiene más poder que otra?
Pues la verdad es que no lo sé. Desde luego es algo que veo bastante y ojalá no sea lo general, pero sí que veo muchas veces que siempre hay una persona que parece que está, no sé cómo decir, como más dependiente o está más enamorada. Es un juego con una amiga hace tiempo en plan: «vamos a ver todas las parejas que conocemos y decir a la vez el nombre de la persona que decimos: esta persona le quiere más», ¿sabes? Un poco de broma, pero a la vez es como que ves quién es un poco la persona que tiene la sartén por el mango, ¿no? En plan bien, no tiene por qué ser malo tampoco.

En «Mejor», el siguiente tema que has adelantado, ¿la protagonista quiere pasar página después de una relación dolorosa?
Sí, a ver, en ese momento no era tan doloroso, era más del recuerdo y de que te vengan como imágenes en un momento en el que tú estás ya bastante mejor. «La línea» es más dolorosa que «Mejor» porque es como más el desgarre. Como decir la frustración. Y «Mejor» es, pues eso, al final la persona que me importa aquí soy yo todo el rato y un poco desde el humor, Es como: «es verdad que estoy tan bien sola que… pero bueno, me acuerdo de ti». Entonces es como que lo que más me importa es esto: mi música, yo, mi vida, mi soledad, pero de repente ahí estás flotando por ahí.

¿Van relacionadas las portadas con los sentimientos que reflejas en las canciones?
No, realmente las hemos ido haciendo sobre la marcha. Me las ha hecho mi amiga Anouk, que también es músico. Y ahora está muy metida en el tema de hacer cosas para otras personas. Y la verdad que las ha hecho ella porque le gusta mucho hacerme fotos y nos hacemos sesiones y demás; entonces ella las escanea y hace como muchas pruebas y se divierte mucho con eso y salió bastante natural. De hecho, creo que la primera iba a ser en blanco y negro, pero al final quedó mejor una y la otra en otra, o sea, tampoco tienen ningún tipo de relación.
En el 2023, con Cora Yaco, cantas «Souvenirs», también «Corazones rotos» con ellos en francés y en castellano.
El francés es porque la canción es con Anouk y es medio francesa. Entonces ella tenía una canción que era esta de «Corazones» y yo tenía otra que saldrá también en el disco. Y seguramente saldrá como adelanto también, que es con ella, que sí que es toda en español. Fueron dos canciones que teníamos las dos a la vez y yo le dije: «yo quiero que cantes en esta canción» y ella me dijo: «pues yo quiero que cantes en la mía». Entonces fue como una semana de «me voy a tu casa, yo le pongo un verso a tu canción y tú a la mía le pones un verso también». Además estábamos en momentos súper parecidos de duelo y de ruptura, así que están las dos como muy relacionadas, pero «Corazones» salió hace un montón y esta por fin va a salir ahora. Así que sí.

Ahora Claudia Zuazo en solitario, pero también con Niña Polaca. Has estado también con Besmaya, con Muro María, en colaboraciones, como acabas de decir. ¿Te ha dado tiempo a todo?
Realmente ha sido todo como en etapas muy marcadas. Porque Muro María fue desde 2020 más o menos que empezamos hasta finales de 2023, creo. Y una vez se acabó Muro María empecé en Niña Polaca, pero sí que es verdad que haciendo mis canciones llevo desde… sí, desde 2021 o 2022 empecé un poco a hacerlas. O sea, da tiempo a aburrirse también, hay tiempo para todo, pero es que al final no es una cuestión de «quiero hacer cosas por inquietudes», es como que de repente te viene esto y ocupa un lugar en tu vida. Pero creo que nada de lo que he hecho es comparable a estar trabajando tanto tiempo en tus canciones, que son solo tuyas y que son una cosa que tienes tú sola hasta que la sacas.
En este disco has grabado en diferentes sitios, en estudios ya de renombre. Incluso ya has tenido trabajo con Guille Mostaza. ¿Qué tal esta relación musical?
Yo a Guille le conozco por Niña Polaca. Sí, nos conocemos al principio cuando nada más entré en Niña Polaca, porque ellos ya iban a grabar. Entramos Rubén y yo ahí como «venga, a grabar un disco con la mitad de las canciones ya hechas» y fue de repente, de sopetón. Fuimos a grabar al estudio de Guille y yo con Guille me llevaba súper bien desde el principio. Como una relación de mucho respeto y mucha calma. No sé, creo que nos llevamos muy bien, la verdad. Y fue la persona en la que pensé para hacerme los másteres. Guille, Rigo, que trabaja con él en El Álamo y es técnico de monitores con Niña Polaca, me hizo las mezclas porque escuchó las canciones y le encantaron. Así que se quedó todo ahí en El Álamo Shock y la verdad que súper bien, yo con Guille genial siempre.

. ¿Crees que empieza a haber un equilibrio o igualdad real entre los grupos femeninos y el resto?
A ver, yo muy claramente veo que obviamente hay cada vez más grupos de chicas enteros. Si te refieres a grupos solo de chicas, creo que sí que cada vez hay más y ha habido como un montón de grupos que han inspirado a otros grupos; o sea, siempre ha habido porque han sido las que han inspirado a que haya más ahora. Pero sí que es verdad que como sociedad en general, creo que mayoritariamente la gente suele escuchar más a hombres de manera general. Yo esto lo he visto con mis amigos, lo he visto con gente de alrededor: ves las playlists de la gente y ves lo que escuchan y la mayoría en el indie español (porque te sales de ese género y el rango se abre muchísimo más) creo que es muy masculino. El indie español siempre lo ha sido y en el momento auge del indie español eran casi todos grupos de tíos: Los Planetas, Vetusta Morla, todos estos.
Entonces ahora sí que creo que puede estar empezando a cambiar. Por los grupos muy pioneros como Hinds y demás, o Dover, por ellas han venido pues grupos como Shego, Aiko El Grupo y demás, y sí que veo que está cambiando. Obviamente no es paritario para nada, o sea la gran mayoría no lo es, pero porque la demanda es más de hombres, porque el indie sigue siendo un género muy masculinizado. Entonces los festivales al final no quieren perder dinero y contratan lo que más números tiene en Spotify, me imagino, lo que más llena los festivales.
¿Cómo llevas el tema de la presencia en las redes sociales?
Yo personalmente muy mal, muy mal. Porque además esto es una cosa que antes te lo hacía la discográfica y no te tenías que preocupar por nada, pero ahora eres tú dueño de ti mismo, de tu imagen, de todo. Y sí que hay muchas cosas que disfruto mucho: si voy y hago unas fotos con mi amigo Vicente, que es el que me hace las fotos junto con Anouk, lo disfruto un montón. Pero es el momento de tener que subirlo, tener que pensar qué poner… a mí eso me raya mucho. Sobre todo porque yo estuve una época muy larga sin Instagram, me lo quité y estuve genial. Yo sabía que tenía que volver a abrírmelo para esto y estaba como: «por favor, que no llegue este momento». Y ha llegado, y ya veo que ha cambiado porque al final es estar mirándote el ombligo todo el rato. Ya es suficiente con que estás componiendo y mirándote a ti para componer, como para que encima tengas que elegir cómo lo expones a la gente, estar pendiente del feedback, del engagement… es súper antinatural, le quita toda la pureza a simplemente hacer música.

Obviamente sé que es mucho más, y con Niña Polaca lo he aprendido, y hay muchas cosas que se disfrutan mucho, pero ostras, es muy raro porque son un montón de canciones que yo tenía así guardadas conmigo con mucho cariño y con la certeza de que eran muy buenas, y es el momento de publicarlas y de repente te explota esa burbuja y dudas de todo. Ya empiezas: «¿esto quién lo va a escuchar?», «es que esto no sé qué»… porque de repente es otra gente la que la va a escuchar, ya no eres solo tú. Te pone en una situación bastante vulnerable. A mí personalmente no me gusta.
¿A qué grupos o artistas te hubiera gustado ver?
Pues no te creas que tengo así a nadie. Porque los grupos que o se han separado o están ya muy viejos… Por ejemplo, yo a los 15 años el primer grupo con el que me obsesioné fueron los Rolling Stones. Una obsesión loca. Y a día de hoy ya no los escucho casi nunca y además es que no los vería en directo, no tengo ninguna gana de verlos en directo porque prefiero escucharlos a mi rollo y porque sé que ahora mismo en directo es otra movida. Pues no tengo… te diría, por ejemplo, Portishead, pero es que vi a Beth Gibbons este verano en las Noches del Botánico, que es la cantante que va con su banda, y tocó un par de canciones de Portishead y dije: «ya está». No sé, igual Blondie, pero no se han separado.
Vi a St. Vincent hace no mucho, que yo estaba obsesionada con ella, y la vi en directo y no me gustó porque se escuchaba mal, yo estaba pensando en otra cosa, no conecté… Y creo que los grupos que me gustan mucho a día de hoy, como por ejemplo Haim, he tenido la suerte de verlas. O voy a ver a Big Thief este verano. Entonces no tengo así a nadie que ver, no tengo ahí clavado.
¿Cuál sería tu cronología musical?
¡Qué divertido! (risas) Me encanta esto. Cronología de la música. Pues de cuando era pequeña y no escuchaba música activamente, pero la escuchaba pasivamente por mis padres, lo que más recuerdo es a los Beatles por mi padre siempre. De ir al colegio en coche y mi padre siempre recordarme que yo miraba por la ventana y escuchaba las canciones de los Beatles y decía: «estoy como poniéndole banda sonora a la gente que va por la calle». Luego, mi padre escuchaba mucho a Ariel Rot. Y los domingos en casa siempre recuerdo que era Norah Jones y Pat Metheny, música bastante instrumental, mucho jazz.
Luego ya con 12 o 13 años, ahí Lana del Rey a tope. Me llega Lana del Rey como si me abriera las puertas del cielo. Y ya empiezo a escuchar bastante indie internacional: Bon Iver, Lana del Rey… un poco los Arctic Monkeys… pero sobre todo Lana del Rey y este universo así un poco lánguido. Lady Gaga, muchísimo. De hecho, fue el primer CD que me compré. Me encantaba. Recuerdo que se burlaban de ella en la tele, Buenafuente se reía de ella o algo así, decía que sus discos solo servían para meter coca dentro.
Y luego ya de adolescente me meto en el rock a tope: los Rolling Stones, Led Zeppelin, Pink Floyd, Simon & Garfunkel… me meto ahí en los 60 a tope y lo aborrezco hasta la extenuación. Luego empiezo una etapa en la que lo que más escucho son mujeres porque me doy cuenta de que he escuchado muy pocas durante toda esa etapa. Entonces descubro a Carole King, y por Carole King descubro a Weyes Blood, que es súper actual y es la persona por la que sé cantar, básicamente. Haim, que es de mis grupos favoritos ahora… Y ahora pues estoy intentando expandir mi gusto musical a otras áreas.
¿Cuál ha sido el concierto que más te ha sorprendido?
Pienso en L’Impératrice, el grupo francés. Los vi este verano en el Paredes de Coura y fue como ir drogada sin ir drogada. Fue una experiencia sensorial y musical increíble, nos quedamos en shock. Y disfruté muchísimo de Anni B Sweet y Los Estanques hace como dos años. Yo no sabía quiénes eran y me regalaron unas entradas para ir al Botánico a verles actuar juntos y flipé. Me pareció brutal cómo cantan, cómo tocan todo y cómo se escuchaba allí, que el sitio es precioso.

¿A qué película o serie de televisión te hubiera gustado ponerle banda sonora?
Mira, ahora me estoy terminando Los Soprano, así que te voy a decir Los Soprano. Porque tiene una muy buena banda sonora, ponen canciones bastante guays. Me está gustando bastante la serie. Los Soprano, sí, que además es bastante divertida, misteriosa, peligrosa.
¿Nos puedes contar alguna anécdota?
Con Niña Polaca hay muchas. Pero lo más heavy fue cuando fuimos a tocar a un festival en un pueblo de Ciudad Real. Fue horrible porque veníamos de tocar de Sevilla, veníamos sin dormir porque salíamos a las 7:00 de la mañana para la prueba de sonido a las 12:00. Llegamos y se retrasó todo muchísimo. Hacía un calor… era julio o agosto. Tocábamos a las 10:00 de la noche y acabamos tocando a las 4:00 de la mañana. Tener que ir a dormir al coche, despertarnos… yo lo paso muy mal sin dormir, me entran migrañas. Y cuando subimos al escenario era un caos, no tenían los medios, la gente no sabía hacer las cosas, no nos escuchábamos… un cabreo… alguien dijo no sé qué al festival y nos apagaron las luces. (risas) Fue muy punk.