CRISTALINO: Entrevistamos al artista granadino que nos habla de su nuevo trabajo.
Desde su debut en 2023, Cristalino ha humanizado el pop electrónico derritiendo el sonido sintético con la calidez de una expresión íntima, espiritual, que, entre la introspección y la efervescencia urbana, no deja de depurarse.
– la sociedad no nos dice que nos paremos –
– la música hecha de forma humana y como experiencia humana no se va a perder –
En «Hilo» dices: «amigo de todos los seres que habitan en el mundo». Ojalá todos pensáramos así, ¿verdad?
Sí, sí, sí, creo que hace falta que todos desarrollemos mucho más la compasión y la sensación de pertenencia a un mismo mundo. Tanto con las personas, como con los animales, como con el entorno; sí, totalmente.

En el vídeo se te ve corriendo hacia una biblioteca completamente vacía. Es una imagen un poco enigmática, ¿Qué es lo que querías contarnos con ella?
Pues me gusta ver la biblioteca como un refugio natural dentro de la ciudad, en el sentido de que es un espacio por el propio silencio, por el propio sentido y uso. Por el objetivo del espacio, de conocimiento, de hacernos mejores, de cultivar aspectos de nosotros mismos. Y creo que lo de llegar corriendo es como estamos en el día a día, que estamos corriendo. Entonces llegas corriendo a ese espacio, pero no hay que correr, o sea, ya una vez que estás allí dices: «Venga, ya entro», y una vez que estás allí, ya estoy en calma, ya estoy observando, ya estoy leyendo. En un momento estoy incluso expresándome con el cuerpo, como una especie de baile en el pasillo… Entonces, sí, quería quería reflejar eso.
En «Destello» expresas: «A veces despierto pensando que tengo miedo. En mí no encuentro la manera de vivir el momento». ¿No crees que ese es uno de los grandes males de la sociedad actual?
Sí, sí, yo tengo esa conciencia o esa necesidad de pararme, de conectar. Y ese conocimiento, porque hay gente que realmente no ha tenido la educación, en el sentido de haber tenido referentes en la sociedad que le digan: «Oye, párate», porque la sociedad no nos dice que nos paremos; al contrario, nos obliga a sobreproducir y autoexplotarnos. Y yo, sabiendo todo esto y encontrando refugio y placer en estar conmigo mismo y en encontrar esos momentos de reflexión, me cuesta hacerlo y me cuesta no estar intentando todo el rato ser mejor, producir más, aunque sea dentro del arte, pero al final es una trampa también. Creo que es muy paradójico y contradictorio que alguien que se dedica al arte no pueda encontrar momentos de calma, de pararse y de estar consigo mismo.
Hablando de la velocidad en la que nos hallamos sumidos, eres músico, cantante, actor, y a esto se suma la presencia que hay que tener en las redes sociales. ¿Consigues un equilibrio entre todo?
Tengo un poco de rebeldía hacia las redes, tengo un punto de sentir esa sensación de estar fuera de tu hábitat en ellas. Es verdad que hasta donde subo y hasta donde publico me siento cómodo y he encontrado mi fórmula para estar ahí cómodo. No tengo una necesidad de comunicarme a través de las redes para comunicarme con los demás. Aunque una vez que entras en esta vorágine, te acostumbras de alguna forma a comunicarte a través de ahí, y sí que me ha salido alguna vez la cosa de decir: «Llevo ya demasiado tiempo». Cuando no he estado con algo de cine, he estado con algo de música, entonces no he tenido tiempo de tener esa sensación. Entonces lo difícil ha sido encontrar el equilibrio y ahí sí que creo que he tenido momentos de desequilibrio, de estar cansado, de no tener tiempo y tener que encontrar el hueco de quitarle horas al descanso para hacer una publicación en redes compartiendo lo que me estaba pasando cuando, en realidad, lo que me apetecía y lo que necesitaba era descansar y aislarme un poco.

Es un disco algo más tirando a lo orgánico. Tienes algunos temas anteriormente que se puede decir que son más bailables, como «Cómo me vale» o «De arriba abajo». ¿Hay algún tema así en este disco?
No, el que es más directo, más pop, es «Destello» en realidad, el que abre el LP. De hecho, acaba bastante intimista con una nueva también que se llama «Alba», que tiene un inicio así como más ambient,. Siempre mis letras han sido reflexivas, introspectivas, pero quizás en este LP hay un punto añadido o todo lleva a eso. Hay ahí más elementos orgánicos, la parte esta de que haya más elementos tocados de forma natural, sin bupearlos, pues como la parte final de «Señal», que es una guitarra desde que entra hasta el final continua; la voz prácticamente también es de una toma todo el final. Quizás todo eso se presta a que tenga un carácter más intimista la música, en vez de lo bailable, de alguna forma.
Anteriormente has colaborado con Françoise, García Picasso… ¿Hay alguna colaboración en este disco? ¿y cómo surgieron esas colaboraciones?
No hay colaboraciones a nivel compositivo más allá del trabajo que hago con Jaime Beltrán; trabajamos casi como un dúo mano a mano. Bueno, sin el «casi». Pero luego sí hay colaboraciones más de intérpretes, de ejecución, y también ellos aportando su parte creativa, obviamente. Y son músicos que me acompañan en los directos, como Laura F., que toca la batería, ella toca en varias bandas aquí en Granada; con Jaime Miralles, que igual es otro músico aquí muy bueno, que está de lleno en el ambiente de Granada; y también Dani Molina, que ha sido compañero mío hace muchos años, también aparece en Segundo premio, ha tocado a Newman, es productor, Dani Molina hace mil cosas desde hace muchos años. Ellos tres, junto con Jaime, pues han grabado todo, toda la parte instrumental. Jaime, la gran mayoría, y ellos han ido aportando un poquito, y yo pues la voz.
La escena granadina ha sido súper importante en en la cultura musical de España. ¿Crees que se sigue manteniendo esa cuna en Granada?
Sí, totalmente. Creo que hay un montón de ejemplos de todos los estilos y creo que cada vez va a más. Es una cosa increíble, cada vez también hay más música y distintos públicos, está todo más diversificado.
¿Crees que hace falta más educación musical en nuestro país?
Yo creo que sí, , muchísimo más. Hay un margen muy muy grande de potenciar eso a todos los niveles, tanto a nivel de educación como a nivel de apoyo a los artistas, apoyo económico, que es muy difícil. Bueno, porque las artes, por lo general, en los países en los que las artes tienen gran peso es porque también hay un apoyo económico a nivel del Estado, y en la música hay muy poco en España.
¿Crees que la IA es una amenaza o un complemento para los artistas ?
Yo creo que cambia las reglas y en ciertos aspectos va a haber que reinventarse, va a cambiar la industria seguramente. Pero creo que la parte humana nunca se va a sustituir, la música hecha de forma humana y como experiencia humana no se va a perder, y quizás se va a necesitar más. Entonces se encontrarán las fórmulas de seguir haciéndolo, aunque sí que es verdad que quizá hay que hacer unos reajustes a nivel de industria. A nivel económico y a nivel más de mercado. Quizás va a haber problemas para los músicos, pero creo que a nivel artístico y de expresión se encontrará la fórmula para seguir haciéndolo, y seguramente surjan reacciones a esto y se haga poniendo más énfasis en lo humano.

¿Qué grupos o artistas te hubiera gustado ver?
Pues a Leonard Cohen, que además estuvo por Granada y tenía vínculo con la ciudad, como ya sabemos, y me habría gustado verlo, ese seguro. Y creo que me habría gustado ver a Camarón, a Paco de Lucía también, creo que eso habría sido… impresionante.
¿Cuál sería tu cronología musical?
Pues de muy pequeño, yo tenía un primo que era un fan absoluto de El Último de la Fila, ( que de hecho lo estuve viendo este fin de semana en Roquetas) .Con seis o siete años tenía los discos, me leía las letras, era un grupo de cabecera para mí. Desde muy pequeño, bastante música española, de pop español: El Último de la Fila, Mecano, Jarabe de Palo, todos esos primeros discos, el de Depende, La Oreja de Van Gogh, Mónica Naranjo… como todo eso de los noventa. Luego el primer disco de Manolo García, Los Burros también. Luego Estopa , ahí ya tendría ¿qué?, doce años. Estopa me encantó el primer disco, me lo sabía de cabo a rabo. Y luego ya, con trece, catorce años, ya empecé más adolescente a escuchar más rock y ahí entraron más bandas españolas; entró Triana, Héroes del Silencio. Y también internacionales, Led Zeppelin, Los Beatles, por supuesto, Queen, Pink Floyd, como grandes del rock. Y luego un poquito más mayor, los grupos de rock urbano y de heavy también; también mucho español, pero también escuchaba internacionales. A mí me gustaba Iron Maiden, Aerosmith, Marea, Extremoduro, Saratoga, Mägo de Oz. Luego también hip hop, empecé a escuchar rap también en español, Violadores del Verso, ToteKing, Chojin, SFDK… , los que había en esa época de principios de los dos mil.
A los diecisiete, dieciocho ya pues llegó George Harrison, por ahí la rama de Los Beatles, luego ya conocí a Leonard Cohen, a Bob Dylan; para mí era como obsesión con todo eso, Neil Young, luego los grupos modernos que estaban haciendo eso: Wilco, Bright Eyes, Fleet Foxes, Bon Iver, Sufjan Stevens… Aunque la parte más fuerte de Sufjan Stevens es quizá más reciente, esos discos eran más como indie alternativo. También todo eso entroncaba con lo que había en España. Los primeros discos de Christina Rosenvinge me flipan, me flipa todo, pero que ahí la conocí con los primeros discos justo que fue el momento, el de Tu labio superior. En español, a la vuelta de estar en Estados Unidos, con Nacho Vegas, Señor Chinarro, también por las letras; también hay una parte ahí de Los Planetas, del grupo, de Una ópera de egipcio, La leyenda del espacio, Zona temporal autónoma… . A finales de los dos mil, me pilló el disco de Vetusta Morla. Fui a los conciertos con el primer disco, que me flipaba. Ya vendría más la etapa a partir de 2015 o por ahí, ya vendría más la etapa actual digo yo, pero en 2012, por ejemplo, pues me dio un fuerte… me dio por los grupos de España, por Manel, mucho, lo primero de Manel, el primer disco de Anni B Sweet, Oh, Monsters!, todo eso, sí.
¿En qué escenarios o países te gustaría tocar?
Pues no tengo una visión muy clara sobre eso. Me imagino más el hecho de poder ir a pequeños espacios, de poder hacer conciertos en un pequeño espacio más que fantasear con ir a un gran festival. O… creo que que sí que lo que me gustaría es tener un público fiel y poder hacer conciertos en… me gusta más el espacio de los teatros y de de salas así cuidadas, de salas que tengan buenas condiciones, más que el concierto de estadio o el concierto de festival grande.
¿Cuál ha sido el concierto que más te ha sorprendido?
Pues mira, hay uno, por ejemplo, que fue hace dos o tres años en el Cala Mijas, de Florence and the Machine, que fue increíble. Creo que fue en el Cala Mijas, ¿no? A ver si me estoy equivocando, porque fui a varios en esa época en verano por Málaga y ese fue… pero una cosa que fueron… sí, fue en el Cala Mijas. Fueron… pero no sé, fue un concierto más o menos largo para ser un festival y lo vi súper lejos y recuerdo… o sea, estaba como si lo estuviera viendo en la tele, en una tele pequeña. Y recuerdo estar embobado todo el concierto, como totalmente absorto de lo que estaba pasando, y creo que mucha gente vivió lo mismo. Creo que viene del magnetismo de ella, de la forma de expresarse…, pero fue increíble.

¿A qué película o serie de televisión te hubiera gustado ponerle banda sonora?
Pues… bueno, me gusta mucho Twin Peaks, para… estoy leyendo y tiene que ver también con el LP, pero claro, no creo que se le pueda poner mejor banda sonora, pero ese estilo me gusta mucho. Y luego también me gusta mucho el estilo moderno, por ejemplo, de… pues cómo se usa la música en Euphoria, esa forma de usarla más pop, sí. Y también me gusta mucho la peli Perfect Days, cómo funcionan ahí grandes temas, grandes clásicos, cómo están muy bien escogidos. Sí, entonces bueno, creo que esos son tres ejemplos bastante distintos de cine y de enfoque, que los tres me gustan y va desde lo más pop a lo más, a lo mejor lírico, evocador.
¿ Nos podrías contar alguna anécdota ?
Bueno, me ha pasado, por ejemplo, en un festival tocar el último en un macrofestival de los más grandes de España, tocar el último ya, y cuando acabamos de recoger no nos dejan salir del recinto por la puerta que hemos entrado y tener que cabrearnos y ponernos casi a la greña para que nos abran la puerta, porque si no teníamos que ir con el equipo cargando, no nos dejaban meter el coche o la furgoneta para cargar. Porque ya le habían puesto una brida a la valla. Entonces, por no cortar una brida a la valla, ¿sabes?, nos hacían dar una vuelta por un recinto enorme de que a lo mejor pues no sé, pero probablemente un kilómetro, no sé, pero un recinto muy grande. Porque ya se acaba el festival y no hay nadie esperando a que el último grupo recoja y deje… y nos fuéramos. Y sí, ese tipo de cosas que se dan en los festivales, que también pues ese es otro tema, y es que hay mucha diferencia en el trato entre artistas también.