ENTREVISTA: LOS ACEBOS
Entrevistamos al grupo asturiano, Berto nos habla de su recien estrenado disco «23», donde las guitarras cobran protagonismo en un indie-rock con sonido propio.
«Cuando escribo las canciones necesito estar en un punto emocional concreto»

Acabáis de estrenar vuestro primer álbum: «23». ¿Qué sensaciones os está dejando?
Pues muchísima ilusión, aterrizándolo todavía por todas esas entrevistas y la promo que tienes que hacer de prensa y la verdad, encantados. Es un sueño. Ahora pensando un pocoen la gira y en presentar en los escenarios, que es lo que nos mola.
Vuestro tema que arranca el disco, «Cruc y Sed», aunque es una canción muy rockera, en el fondo se trata de una canción de amor.
Sí, todas las canciones digamos que tienen un significado bastante abierto y me mola hacerlo así. Sí se pueden entremezclar emociones y sentimientos, también me gusta mucho dejarlo abierto a la libre interpretación de quien escucha la canción.
«Esclavos de la intensidad», que además tiene una segunda parte, refleja una profunda melancolía que también se deja caer en otras canciones del disco.
Sí, yo creo que cuando escribo las canciones necesito estar como en un punto emocional concreto. No suelo escribir todos los días; sí que suelo intentar producir música, pero cuando me pongo a construir las letras tengo que estar como que tengo algo que contar. Y en ese sentido, hay dos partes distintas temporales en la composición de este disco muy marcadas, que es cara A y cara B. Creo que sí que la melancolía tiene como un protagonismo bastante importante en este álbum, es como me sentía en ese momento. La verdad es que me gusta que también todas las canciones tengan una coherencia.

«Sigo quedándome atrás», habla de las dudas y decisiones en las relaciones.
Realmente en esta canción, no hablaba de una relación humana. Hablo un poco de la relación que tienes con el contexto y con todas esas cosas que pueden ser también relaciones humanas. Va todo condensado, pero es un poco esa sensación de agobio a veces, de luchar por algo —ya bien sea por algo que puede ser cualquier cosa, una relación o lo que sea— cuando parece que nunca llegas, y un poco esa introspección. La escribí un poco en ese sentido. Aunque se puede extrapolar a las relaciones humanas e incluso amorosas.
«Sin ninguna razón», dice: «Todas las miradas que me imaginaba no eran para mí». Esta canción refleja un poco de dolor.
El disco no tiene canciones de amor o desamor. Pueden tener condensados momentos de dolor o de expectativas o de emociones que te genera una relación de amistad o de amor, pero en conjunción a todo el proceso, que es el entramado de la vida.
«Como si fuese la última vez», es una canción bastante rockera y al mismo tiempo casi de las más nostálgicas del disco.
Sí, es una oda a la juventud, a esa ingenuidad y esa pureza cuando realmente tampoco tienes los problemas de los adultos. Habla de una noche que empiezas que parece que no promete mucho, pero al final acaba siendo grandiosa, con sus más y con sus menos, porque al final lo que yo quise dar a entender en la canción es que a todo exceso le precede luego su consiguiente defecto, y es un poco el equilibrio de la vida.

En «Lienzo en blanco», es un tema algo más optimista y esperanzador.
Sí, las emociones, muchas veces, incluso en un mismo día, en 24 horas, una misma situación te puede generar sentimientos súper encontrados. Creo que soy súper fan de sentir este tipo de emociones y de vivir un poco la vida — «como si fuese la última vez», —. Al final son visiones de las mismas situaciones, pero es como si tú miraras esa situación desde distintos puntos de vista. Me parece bastante mágica la oportunidad que te da la vida de ver las cosas de una manera y cómo interpretas tú realmente la realidad dependiendo de tu visión al final.
«Castillos en el aire», empieza prácticamente con un monólogo, despuntando luego con las guitarras. ¿Cómo se te ocurre esta introducción de la canción?
Pues digamos que el primer riff está armonizado. Muchas veces yo cojo la guitarra en mi casa, estoy viendo la tele o lo que sea con la guitarra en las manos, y a veces como que entra algo y dices «pum» y te quedas ahí hipnotizado. Estaba muy hipnotizado con ese tipo de armonizaciones y en verdad dije, ostras, hay que empezar un tema así. Y realmente vas trabajando el tema y va un poco hacia donde va tirando. Fue un poco así: tienes una guitarra en las manos, dices «ostras, me está molando esto», lo grabas y luego lo vas trabajando. Se puede quedar o no, pero las buenas ideas a veces surgen en momentos más inesperados. Soy un poco de eso, de tener siempre la guitarra en la mano siempre que puedo y luego ya trabajarlo.
¿Conseguís hallar un equilibrio entre las redes sociales y el resto?
Depende un poco de la carga de trabajo. O sea, sí que lleva, porque al final un fragmento de 30 segundos para un reel de Instagram o de lo que sea conlleva un trabajo bastante tedioso detrás: ir a grabar, que se te ocurra la idea… Entonces, en ese sentido, hay épocas en las que el contenido es más fácil —es decir, mostrar todo ese tema de lanzamientos de reels promocionales de los videoclips y demás, que al hacer el videoclip lo otro es bastante más fácil, o de los conciertos, que al final es subir highlights de los conciertos que vas dando—. Y luego hay otras en las que las ideas a lo mejor me flaquean un poco más; al final es crear algo de cero, no son canciones, pero son ideas. Así que cuando tienes mucho curro a lo mejor te agobias un pelín más y no tienes ideas, y otras veces es más fácil. Pero realmente ese feedback en Instagram, que es el feedback virtual que tú tienes con el público, mola mucho también. Ves lo que opina la gente, muestras otra cara y en verdad es reconfortante. Insisto en que yo creo que es importante, al menos en mi opinión y en mi caso, no darle más protagonismo que el que tiene. Hay que relajarse un poco y que no se convierta en negativo ni en expectativas falsas. Sabiendo lo que conlleva, es una manera de enseñar tu proyecto al mundo y está guay, a mí me mola.
¿A qué grupos o artistas te hubiera gustado ver?
A Extremoduro, que es uno de mis grupos favoritos. Al final, por h o por b, habían cancelado —tenía entradas, se canceló y no pude ir—, luego vino el COVID, luego no sé qué… Me encanta Robe, su visión de la música y demás. También, por ejemplo, John Mayer, aunque siga haciendo directos, es un artista que a mí me encanta. Aprendí a tocar la guitarra con muchas de sus canciones. Tuvo una gira que era el John Mayer Trio, el del Nokia Theatre si no me equivoco, y me hubiera encantado verlo. Formaron otra vez la banda y e hicieron unos shows, pero me fue imposible ir a Londres . Y a Jimi Hendrix, a Queen, a Red Hot Chili Peppers a Michael Jackson.

¿A qué película te hubiera gustado ponerle banda sonora?
El Séquito! o Better call Saul que me molan mogollón. No sé si pegan mucho los temas, en alguna parte de la serie, lo mismo se puede meter alguno. Soy muy seriéfilo. The Wire es mi serie favorita . En cualquiera de mis favoritas obviamente sería un orgullo.
¿Cuál sería tu cronología musical?
Me acuerdo que el primer álbum que cae en mis manos, que se lo pedí a mi madre, estábamos todos locos con esa historia, era de Estopa. Luego, Amaral, Pedro Guerra.
Me encantaba el rap, Violadores del Verso, SFDK, toda esa ola de rap español . Empecé a patinar, a hacer skate, y eso marca mucho al final tu actitud y te influye mogollón en la música. Y empecé a escuchar moña de rap americano también, punk de este como Silverstein, The Roots, Alexisonfire, Blink-182. Música indie inglesa y estadounidense, Arcade Fire…
Y tocando la guitarra fue un poco: Foo Fighters, Artic Monkeys, Red Hot Chili Peppers, John Mayer, Hendrix, Led Zeppelin, Eric Clapton… los clásicos, Cuando sacó justamente el disco DAMN, Kendrick Lamar; me reencontré mucho con esos sonidos. Después Drake, Rosalía, C. Tangana, Duki, Yung Beef, toda esa movida, y me moló bastante este tipo de sonidos porque me pareció que traían frescura.
Me mola mucho Rusowsky, Barry B. Siempre estoy ojeando el panorama internacional y nacional.
¿Nos puedes contar alguna anécdota?
Fuimos teloneros de The Cat Empire en La Riviera. Y siempre llevas una guitarra de repuesto, por si se te rompe una cuerda, pero a veces dices «va, no va a pasar nada» . Gracias que la llevé, porque no la iba ni a llevar y la dejé ahí atrás, bueno, metida en la funda? Al final digo «ostras, si pasa algo tardo mi tiempo». Justamente se me rompió una cuerda en la tercera canción. Pues venga, para atrás a cambiarte la guitarra, en un bolo que para nosotros era una maravilla, vamos, inesperadísimo. Lo pasas un poco mal, pero solventas como puedes y rápido y palante, tampoco hay mucho más drama.(risas)