LA JUVENTUD «La IA no viene a sustituir el talento, es un elevador a la máxima potencia»
Nos sentamos con La Juventud en las tripas del festival Sonorama 2026. La banda se encuentra en pleno proceso creativo, macerando lo que será su cuarto disco de estudio, Otra oportunidad, que verá la luz el próximo mes de octubre. Entre anécdotas de furgonetas accidentadas en Toledo, reflexiones sobre el impacto de la inteligencia artificial en la industria y una ecléctica cronología musical que va desde Mago de Oz hasta Chris Stapleton, repasamos el momento dulce y sincero que atraviesa la formación.
«La IA no viene a sustituir el talento humano, sino a ser un elevador a la máxima potencia; pero lo que hace que la expresión del sentimiento sea interesante es el error, el fallo humano.» Rome – Vocalista en La Juventud

Entrevista
NoSoloIndie: Vamos a hablar de vuestros últimos trabajos. Hoy habéis sacado un tema, una ranchera que es bastante distinta a vuestro repertorio habitual. ¿Cómo surge hacer un tema tan diferente?
La Juventud: Un día salió una canción, teníamos una progresión en la cabeza, la intentamos plasmar y la llevamos al local. Gustó, y es cierto que era raro porque nunca habíamos hecho algo así, pero la verdad es que tuvo buen resultado. Es una cosa un poco improvisada, no te creas que hay mucha idea detrás. Ha sido una idea feliz y lo hemos incorporado. La realidad es que estábamos en el local de ensayo y Rome, nuestro compositor y cantante, dijo: «¿Y si hacemos una ranchera?». Empezó a hacer un ritmo, armó una base con la letra poco a poco y la banda se fue sumando. A Rome le dio por hacer una ranchera y le hicimos una ranchera guapísima. Yo creo que la intención era hacer una ranchera moderna y al final no salió tan moderna, pero tampoco tan ranchera (risas). Se quedó un poco en el límite. Fue algo que hicimos en el momento, en caliente, que es lo que nos pidió el cuerpo. Así es como se hacen las cosas de verdad.
NoSoloIndie: Últimamente habéis publicado varios temas individuales como «Quédate conmigo», «30 años» o «La vida en marte». ¿Cuál es el plan de lanzamientos actual? ¿Se puede desvelar si estáis siguiendo una estrategia de singles o va a desembocar en algo conjunto?
La Juventud: Estos temas que han ido saliendo realmente son parte de algo más grande. Estamos haciendo nuestro cuarto disco. Ha sido un álbum largo, reposado; hemos estado rumiándolo dos años, haciendo cosas en el local. Evidentemente, nosotros no somos profesionales que nos dediquemos exclusivamente a esto, tenemos unas agendas complicadas y unos trabajos exigentes, pero hacemos el esfuerzo de buscar los ratos. Y en todos esos huecos de estos dos años han salido ganas de querer hacer algo un poco más íntimo. Al principio empezamos haciendo un rock un poco más duro, más descarnado, enfocado totalmente en el directo, pero este disco ha estado más enfocado en nosotros, en el local y en la composición pura. Quedan un par de temas que van a salir todavía, y después publicaremos el disco completo. El disco se llama Otra oportunidad y saldrá en octubre.
NoSoloIndie: Ahondando un poco en la temática, «Quédate conmigo» habla de una relación, de ese instante en el que te das cuenta de lo que significa tener a alguien a tu lado. ¿Cómo estructuráis la parte letrista? ¿Recae en una sola persona o es un trabajo más coral?
La Juventud: En el grupo nos repartimos muchas responsabilidades, pero sí que es cierto que Rome aporta más el peso de la composición. «Quédate conmigo» realmente no trata tanto sobre una relación profunda, sino que refleja más el momento loco de una noche. Es un canto al presente. Nosotros tendemos a hacer canciones que son un poco más tristes o retrospectivas, lo que refleja también un poco nuestra personalidad que tiende al pesimismo, pero este tema busca todo lo contrario: ser optimista y vivir el presente. Conocer a una chica es la excusa perfecta para decir: «Esta noche estamos aquí, vamos a pasarlo bien y a disfrutar; quédate conmigo y que los demás se jodan». Es un poco asumir que se acabará, pero desde su versión más luminosa. Es verdad que últimamente estamos haciendo una parte del setlist que tiene una influencia claramente americana, muy country, porque es algo que resuena con nosotros. Cuando te pones con un género, te sale solo. De ahí viene un poco la evolución, en el estudio suena más a cumbia y en directo es puro country. Esa sensación de que estás disfrutando el momento, pero en el fondo sabes que tiene fecha de caducidad.
NoSoloIndie: Luego tenemos «La vida en marte», que transmite algo doloroso. Es como un recuerdo que se queda clavado cuando algo llega a su fin. Te puedes alegrar de haberlo vivido, pero añoras que se haya terminado. ¿Cómo describiríais esa sensación que habéis querido plasmar?
La Juventud: Ese tema tiene un recorrido muy largo. Está encuadrado en este LP, pero lleva años gestándose. «La vida en marte» es la típica canción que hace un grupo sobre recordar el pasado con alguien, pero la novedad, lo que la hace interesante, es que es un recuerdo muy, muy remoto. Hubo vida en Marte hace 200.000 millones de años… pues estás recordando una relación de hace dos mil años, por así decirlo. Igual que en Marte se supone que hubo agua en algún momento, en tu vida con esa persona también hubo agua. Hubo ríos, y ahora están totalmente secos. Te paras a pensar: «¿Cómo es posible que haya sentido algo tan fuerte en un momento de mi vida, y ahora, pasado el tiempo, no quede absolutamente nada?». Esa es la sensación que buscábamos.
NoSoloIndie: Vamos a meter un elemento contemporáneo sobre la mesa: la inteligencia artificial, que está irrumpiendo de lleno en la industria musical y en la composición, generando un debate intenso. ¿Cuál es vuestra postura?
La Juventud: Nosotros, de hecho, hicimos dos portadas de singles con IA cuando esta tecnología estaba empezando y nos hizo mucha gracia. Pero es verdad que cuando se ha popularizado e industrializado a gran escala, en este nuevo disco hemos tendido a hacer exactamente lo contrario: hemos buscado a alguien que nos haga unas buenas portadas hechas a mano, de forma muy artesanal y orgánica. Estamos a favor de explorar estas herramientas nuevas, pero lo orgánico, tanto en el arte como en la música, es lo que de verdad buscamos y nos representa. La IA no viene a sustituir el talento humano, sino a potenciarlo. No sustituye la misión de un diseñador, es un complemento. El error de mucha gente es querer usarla como reemplazo absoluto, y lo orgánico tiene que seguir estando ahí porque es la esencia de crear arte. La IA es un elevador a la máxima potencia del talento profesional.
NoSoloIndie: Al final, lo que hace interesante a la música, especialmente en los directos, es el factor humano. Las limitaciones o el pequeño error son los que le dan impronta y personalidad.
La Juventud: Absolutamente. Lo que hace interesante a un grupo y hace que la expresión del sentimiento sea auténtica es precisamente la interpretación, el error, el fallo humano. Tus limitaciones musicales son las que forjan tu personalidad como banda. Un concierto verdaderamente serio de rock tiene que ser puro monitor, puro sonido orgánico y personas tocando de verdad, sin tanta secuencia disparada. Últimamente vas a festivales y parece que todo el mundo suena como en Eurovisión; suenan increíblemente perfectos, sí, pero pierden esa magia. La IA nos va a ayudar muchísimo en muchos procesos, pero el sudor y la imprevisibilidad del directo son insustituibles.
NoSoloIndie: Si hacemos un viaje en el tiempo y repasamos vuestra biografía sonora, desde que erais pequeños escuchando música en el coche de vuestros padres hasta hoy, ¿cómo definiríais vuestra evolución musical?
La Juventud: En nuestro caso es muy variada. De niño recuerdo ir en el coche escuchando a La Oreja de Van Gogh y a Café Quijano. Luego, cuando tuve algo más de capacidad, me enganché a Mago de Oz. Más adelante pasé una época larguísima escuchando sin parar a Fito & Fitipaldis, hasta que descubrí a Supertramp y a Dire Straits, que a nivel internacional me volaron la cabeza. Luego llegó la etapa en la que te ponen AC/DC y The Beatles, y ahí ya te vuelves un enfermo de esto (risas). En la universidad me dio muy fuerte por Tame Impala, The Killers y Arctic Monkeys, que son bandas que nos han acompañado hasta hoy. Y actualmente estoy redescubriendo el country, escuchando a todas horas a Chris Stapleton y a Tyler Childers. También cosas más bailables como Parcels o Jungle. Al final, somos todos un poco herederos del pop español, somos de Jarabe de Palo a muerte, eso siempre está ahí; pero creces y vas abrazando de todo.
NoSoloIndie: Para soñar un poco: ¿a qué banda que ya no esté en activo, o que no gire por aquí, os moriríais por ver en directo? Y, si pudierais, ¿a qué película le habríais compuesto la banda sonora?
La Juventud: Por ver en directo, nos moriríamos por ver a Daft Punk, a Led Zeppelin o a Dire Straits. Cualquiera de esos tres nos volvería locos. Y en cuanto a componer para cine… hay una película clásica de Robert Mitchum que se llama La noche del cazador, y nos encantaría haberle dado un enfoque actual a su música. Pero si hablamos desde la envidia más pura, nos habría flipado ser Jonny Greenwood, de Radiohead, componiendo la magistral banda sonora de Pozos de ambición (There Will Be Blood) de Paul Thomas Anderson. Es una obra maestra. O lo que hace Trent Reznor; es un mundo súper orgánico y loco en el que nos encantaría sumergirnos.
NoSoloIndie: Y para terminar de forma distendida, contadnos alguna anécdota de carretera o convivencia de la banda, de esas que cuestan creer que han pasado.
La Juventud: Uf, la de la furgoneta. A ver, a mí me había tocado un crucero por el Mediterráneo en el supermercado, en el BM, pero no podíamos ir porque nos habíamos comprometido a tocar en la boda de un buen colega, Marañón, en Toledo. La boda estuvo increíble, pero la logística fue un desastre. Cogí un vuelo desde Niza a Madrid, nos metimos en una furgoneta Mercedes absurdamente enorme en pleno mes de agosto y pusimos rumbo a Toledo con un calor insoportable. Conducía nuestro compañero y para llegar al cigarral de Toledo la metió por un olivar, y resulta que la separación entre los árboles era muy estrecha. Total, que rozamos y rayamos todo el techo de la furgoneta de lado a lado. Se la habíamos alquilado a través de una aplicación a una gente que parecía rarísima, casi peligrosa (risas). A la una de la mañana tuvimos que huir de vuelta a Madrid para devolverla a Plaza Elíptica. Paramos en un Elefante Azul de madrugada intentando lavar el techo para disimular, pero la realidad era horrorosa, le habíamos dejado un bollo considerable. Para rematar la historia, al día siguiente, en mitad de la autovía, vamos con el coche y el que conducía nos dice: «Chicos, no puedo cambiar de marcha». Se nos había reventado el embrague y nos quedamos tirados. Lo de la furgoneta fue una ruina económica, pero la anécdota nos la quedamos para siempre. Cosas de LA JUVENTUD.