LA RATE TIMIDE

EN CONTRACLUB: SOLD OUT Y PERFORMANCE EN SOUND ISIDRO 2026

EN CONTRACLUB: SOLD OUT Y PERFORMANCE EN SOUND ISIDRO 2026

Comprar entradas para conciertos se ha convertido, casi sin darnos cuenta, en otro gesto automático. Vamos, subimos stories, acumulamos nombres en la agenda cultural y seguimos. La sensación de estar viviendo algo único —esa que antes justificaba incluso viajar a otra ciudad— aparece cada vez menos, diluida entre el FOMO y cierta necesidad de estar en todas partes.

A veces, se nos olvida disfrutar. El error es nuestro o de nuestro contexto, pero algo se ha perdido por el camino: cierta capacidad de asombro, de detenerse y sentir que lo que ocurre delante es irrepetible.

Un concierto que nos devuelve el disfrute

El sábado pasado, 11 de abril en el Contraclub, recuperé parte de esa sensación. Fue en el concierto que La Rate Timide ofreció dentro del ciclo Sound Isidro 2026. Esta banda —afincada en Madrid, aunque norteña de espíritu— propone algo que no termina de encajar en lo que hemos normalizado como directo y desplaza el concierto hacia otro tipo de experiencia.

Las letras —feministas y llenas de ironía— sostienen buena parte del directo, con un público que responde cantando a pleno pulmón como en un akelarre colectivo. Esa conexión se extiende en las partes instrumentales: el teclado introduce capas de distorsión contenida sin llegar a desbordar el sonido, mientras el bajo y la guitarra dialogan un mismo idioma, con la batería marcando el pulso y abriendo pequeños momentos de ruptura.

Un setlist con canciones nuevas

Paula, Carla, Janire y Jaione aparecieron por un lateral del escenario del Contraclub mientras sonaba una grabación en cassette como introducción. Durante 45 minutos dieron rienda suelta a su disco Ya lo han hecho antes (Lacre, 2025) junto a canciones nuevas que no entrarán al estudio hasta dentro de unos meses.

Los primeros acordes de «Mal» sonaron en una intro quizá demasiado alargada, aunque efectiva para medir el pulso de la sala. Desde ahí, la batería fue ganando presencia, sosteniendo el avance del set y marcando transiciones que ayudaban a que el concierto no perdiera tensión.

El reducido espacio del Contraclub dificultó en algunos momentos la escucha de las voces de Paula y Janire, lo que hizo que «La Piscina» —una autoficción que bien podría convertirse en canción pop del verano para siempre— no pudiera disfrutarse del todo. En ese momento, Paula apareció caracterizada con gafas de piscina, bañador y gorro, llevando la canción hacia un registro más escénico, entre lo festivo y lo reivindicativo. Estas cosas performativas son las que marcan la diferencia y tejen la identidad de banda, donde realmente te puedes posicionar a la hora de escoger escuchar su música.

La imagen y la actitud sobre el escenario no son un añadido, sino parte del propio discurso. Basta pensar en cómo ciertos artistas construyen su figura en directo —como Liam Gallagher, cuya forma de estar en escena es también una declaración de identidad— para entender que todo gesto cuenta. Estas ratas tímidas parecen tenerlo claro: trabajan lo visual como un elemento más del sonido, y lo aprovechan a su favor. Ojalá sepan sostenerlo en el tiempo sin perderlo por el camino.

Le siguieron «Segunda capital», en la que dejaron entrever una cierta ironía hacia la forma de tomarse las críticas, y la novedosa «Ex», que contó con la colaboración de una persona del público, que entregó a Paula su móvil para construir la performance a través de un mensaje de audio enviado en directo.

Después de este momento surrealista, bajaron revoluciones con «Un amigo», una aproximación al síndrome del impostor sostenida sobre una parte instrumental final muy contenida, que dejó un poso de quietud casi imperceptible porque dieron paso a la inédita «Sweet» y la divertida «Verano rápido», otra de las coreadas de la noche, que engancha por su muy visual narrativa construida a través de imágenes cotidianas.

«Faccia to Faccia» es, con diferencia, la más rebelde y libre del repertorio de la banda. En ese tramo final del concierto, la batería vuelve a sobresalir y empujó el tema hacia un terreno más físico y desbordado, tensando un directo, que acabó en pogo, hasta hacerlo casi inestable. Si te gusta, estás dentro del imaginario de la banda.

Aunque probablemente habrían ganado en un espacio menos problemático a la hora de escuchar las voces, la noche de esta banda —que empezó como un juego y, por suerte, se les fue de las manos— dejó sensación memorable.

El festival Prestoso, en agosto, contará este año con La Rate Timide en su cartel. Y el Ke Kaña, en noviembre, también. Sigue a La Rate Timide en sus redes sociales para estar atentx a más fechas.

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