Entrevistamos al grupo madrileño LINZE
El vocalista de LINZE, Víctor Perales nos habla de su último trabajo «Hoy todo es amor» (2026, Calaverita Records), que surge tres años después de «Interferencias» (2023, Calaverita Records), y llega mostrando la faceta más visceral, cruda y alternativa de la banda.
Marcado por un espíritu de influencia muy noventera y una constante búsqueda del sentido a las experiencias de toda una generación aparentemente sin rumbo, el último trabajo de LINZE supone un reflejo nítido y sincero de las emociones que acompañan a una juventud con más información que nunca, y con cada vez menos certezas.
-Hice de mi hogar una parada de metro –
– El encuentro con la gente en el garito es lo mejor del mundo –
«Hoy todo es amor», ¿es un título muy optimista para los tiempos que corren o quizás está lleno de ironía?
Mucha gente nos está haciendo esa pregunta, que no sabíamos que iba a suscitar tanta charla porque nosotros lo veíamos desde nuestra perspectiva .El disco trata unas líricas en las letras de las canciones que son en muchas de ellas de bastante oscuridad y hay momentos de dolor que son atravesados y procesados a través de ciertas canciones del disco y el único consuelo en muchas de esas canciones que atraviesan momentos de oscuridad es la certeza del amor como una de las pocas cosas que conocemos reales en un mundo de tanta incertidumbre en el que nos encontramos Entonces, el «Hoy todo es amor» terminó siendo más bien una especie de consuelo, de resumen del disco, porque el hilo conductor entre tanta oscuridad del disco es que al menos a pesar de toda la mierda, existe el amor. Entendido el amor en muchas vertientes.

Lo presentasteis en la sala Villanos. ¿Qué sensaciones tenéis con el nuevo trabajo?
La verdad es que ha sido un proceso curioso, porque a diferencia de nuestro anterior disco «Interferencias», el disco de «Hoy todo es amor» ha tenido un proceso de creación y de producción muy rápido porque teníamos la necesidad de reflejar una actitud mucho más emocional y visceral en este disco y menos meditada. Ese proceso es lo que tenía coherencia hacer teniendo en cuenta que la lírica es mucho más emocional y directa y menos filosófica y metafórica, pero también la música es mucho más grunge noventera con un espíritu a veces incluso adolescente, a pesar de que evidentemente pues ya no lo somos. Pero la sensación con el disco ahora que por fin podemos decir que está editado es un poco curiosa porque se encuentran aquí dos emociones. La primera, la de la satisfacción brutal, la gira está funcionando muy bien por el país y también la presentación del disco en la sala Villanos fue un éxito rotundo.
Entre «Hazlo real» y «Hoy todo es amor», siguiendo siendo Linze, hay un cambio de estilo, como tú has dicho antes, más noventero y maduro, menos rock clásico, rozáis el indie rock. Es un disco bastante más melancólico. ¿Va a a ser la línea de Linze a partir de ahora?
Pues eso es una muy buena pregunta. Lo cierto es que hay una cosa que los compañeros y yo hemos hablado siempre en nuestra intimidad y es que una de las pocas suertes de no ser famosos y de no haber tenido un éxito a lo mejor comercial importante hasta el día de hoy en nuestra carrera es que nos permite hacer literalmente lo que queramos a nivel creativo. Cuando empezamos a producir estas canciones que tenían una vertiente mucho menos rockandrollera, hubo momento de dudas de decir, joder tío, no sé cómo va a abrazar nuestra gente esto, tal. Y fue curioso porque realmente hubo un momento de decir, mira, si enfadamos al tío de Guadalajara, que nos escuchaba por el rock and roll en el 2018, algo estamos haciendo bien. Tampoco tendría ningún sentido quedarnos en un mismo género musical si no es eso en lo que estamos nosotros personalmente, a no ser que nos diese muchísima pasta. Siempre hemos sido muy inquietos, no te puedo asegurar cómo será el próximo disco, a lo mejor siempre pillas este hilo porque nos hemos sentido muy a gusto con él, pero no dejamos de ser una banda de rock y tú vienes a un show de Linze y sigue habiendo repertorio del rock and roll que siempre hemos hecho y ha funcionado sorprendentemente bien en directo.
Hablando de más cambios, también habéis cambiado el estilo del diseño de los discos, las portadas. Antes hacíais fotografías. Ahora son dibujos ¿Está relacionado con el cambio que habéis hecho?
Bueno, a ver, es cierto que para esta ocasión especial y para la preparación de este disco, que como tú has definido muy bien, tiene un carácter melancólico que no existe en los discos anteriores también, pues por el momento que nos ha tocado vivir y las experiencias personales que yo, por ejemplo, que soy quien compone la mayoría de las letras y de las canciones, he tenido que atravesar. Entonces no teníamos ganas de lanzar este disco con una foto nuestra como sí que habíamos hecho en otras ocasiones porque queríamos que el producto en sí mismo fuera el disco, que la propuesta estética y creativa fuera el disco en sí mismo como algo que trascendiese a nuestras individualidades.

«Quédate», que está llena de nostalgia, melancolía, de la que también está impregnada «Mar sin fondo», «La estación»… habláis mucho del paso del tiempo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Queremos pensar que no, porque si no estamos apañados, (risas) Pero sí que es cierto que hemos crecido los cinco juntos desde muy pequeños y una cosa que siempre nos ha caracterizado es que nos gusta romantizar lo vivido y yo me acuerdo cuando Pablo, el guitarrista, y yo teníamos 12 años. (nos conocíamos desde los tres), me acuerdo de estar con él sentado y decir, buah tío, ¿te acuerdas hace tantos años cuando hicimos esto y lo otro?, como que ya tuviéramos, 75, (risas) . No lo podemos evitar. Hay mucho de eso en el disco, pero intentando no caer en la melancolía de que cualquier tiempo pasado fue mejor, sinoabrazar ese recuerdo de alguna de alguna manera sana. Por ejemplo, en la canción que mencionas de «Quédate», digo algo así como que –sé que el brillo que hubo ayer no se podrá borrar-, como diciendo, esto ha estado genial e independientemente de lo que venga después, nadie me va a quitar lo genial que ha estado esto.
De repente, en medio del disco, rompéis con «Oyentes mensuales», una canción rapidísima, rockera, muy corta, con un espectacular final de guitarreo e incluso un ligero roce psicodélico. Curiosamente «Oyentes mensuales» es la que menos oyentes mensuales siendo un auténtico temazo.
En el disco anterior, «Interferencias»,el germen intelectual viene de estar en soledad en mi casa, con la guitarra acústica en la cuarentena. La naturaleza de este nuevo disco ha nacido de una forma muy distinta porque se ha ido gestando por las influencias que hemos ido teniendo los cinco en conjunto en la furgoneta al estar de gira de promoción del disco anterior,durante todo el año 2024 y 2025 escuchando música juntos. Y en esos dos años se generó una nueva ola de punk rock que nos llamó mucho la atención, las bandas como Amyl and the Sniffers en Australia, Bad Nerves, gente que recuperaba como ese punk setentero que mola mucho. Dijimos – nos apetece mucho hacer algo así-. Y «Oyentes mensuales» es eso, un golpe en la mesa. De decir, tío, nos han dicho siempre lo que teníamos que hacer y eso no necesariamente ha traducido en un éxito concreto y esto es algo que se puede traspapelar a una experiencia vital, no a la carrera musical de una banda, con lo cual es una forma de decir, coge tu camino y apáñatelas como puedas a ver qué te encuentras, pero por lo menos sabiendo que lo has hecho tú de motu proprio y en eso la parte musical también era importante que se reflejara, por eso musicalmente es mucho más punk la canción, es mucho más violenta y tiene pues una carga de rabia contenida brutal.
La mayoría de las letras las compones tú, en «Náufragos». ¿Creéis que es el estado en el que alguna vez todas las personas se encuentran?
Totalmente, es que es verdad que se juntó a la vez esta parte de experiencia en la carrera musical en la que sacamos el disco «Interferencias», de hecho fue resultado de un concurso muy importante que ganamos de Telefónica, de Movistar. Ellos iban a crear su propia discográfica e íbamos a ser como la banda cabecera de la discográfica de un gigante de la comunicación. Todo apuntaba a que íbamos a tener unos medios que hasta entonces no habíamos tenido. Todo eso cayó en saco roto y nos pilló a nosotros de por medio, con lo cual nos pasa un poco esto, que esa sensación de náufragos nos ocurrió y la vivimos en conjunto como proyecto musical y cada uno de nosotros individualmente a través de nuestras experiencias, y dijimos, seguro que hay alguien más que se ha sentido así en algún momento como para no reflejarlo en las canciones. De hecho, ahí cuento, cómo además de esa sensación, yo, por ejemplo, al tener varios trabajos para sobrevivir, hice mi hogar de una parada de metro, de estar todo el día yendo y viniendo, esa cosa frenética de la gente de nuestra generación, de que no paramos a descansar.
Precisamente, hablando de eso ¿Cómo lleváis el equilibrio entre trabajo, música, redes sociales?
Bueno, a veces es complicado desde luego, pero como nosotros hemos tenido siempre el grupo en la cabeza porque empezamos de muy adolescentes, forma parte de nuestra rutina. Con esto lo que quiero decir es que en Linze hay muchas veces más trabajo de oficina que de campo y eso nos da rabia, porque lo que nos gusta a nosotros es el rock and roll. Pero al final para poder compaginarlo bien sin volvernos locos, hubo un momento dado en el que nos dimos cuenta de que teníamos que diversificar bien las tareas. Entonces, te pongo un ejemplo que es 100% real: Diego, el teclista de la banda, que es por cierto ingeniero, además de tocar el teclado, se dedica a toda la contabilidad de la banda, la gestión de pagos, a la gestión de facturas, etcétera, etc. Pablo es guitarrista de Linze, pero también es abogado. Imagínate quién revisa los contratos, quién se fija en la burocracia de ciertas cosas. Yo me dedico a las redes ya que me resulta cómodo y terminé aprendiendo a gestionar las redes de una forma más o menos óptima. Carlos y José pues ponen ahí una mano de obra potente porque Carlos, por ejemplo, es jardinero y tiene una furgoneta que, chico, para ahorrarnos la gasolina de varios coches en las giras, nos viene muy bien. Me acuerdo que hace poco nos encontramos en una gasolinera de madrugada con los Ultraligera, que son amigos de la infancia, porque estudiamos juntos en el instituto. Y ellos venían de un concierto en Cuenca y nosotros de un concierto en Jaén y quedamos ahí y nos encontramos a mitad de camino y nosotros estábamos ahí apretadetes en nuestro coche, que nosotros mismos conducíamos, y estos venían ahí en una furgo de puta madre con un tío que les estaba llevando y trayendo y bromeábamos con eso. (risas) Nos alegra mucho el éxito de nuestros colegas porque da esperanza a las bandas que hemos empezado igual. Nosotros vimos debutar a los Ultraligera en la casa de la juventud de nuestro pueblo cuando tenían otro nombre.

¿Cuál es o cuál ha sido tu cronología musical?
Yo tengo la suerte de que tengo un ambiente muy artístico en mi casa. Mi padre es guitarrista flamenco. Mi madre, es muy fan de Joan Manuel Serrat, de Joaquín Sabina. Y tengo dos hermanas que tienen 12 años más que yo, cuando ellas estaban en la adolescencia a principios de los 2000 y eso fue una bomba de cultura pop brutal. Yo tenía 7-8 años, mi hermana era muy fan de los Pereza, de Rubén y de Leiva y me llevó a mi primer concierto en primera fila en la gira de «Aproximaciones» de Pereza. Yo me quedé flipado cuando les vi, salieron con la canción de «El equipo A» y mi di cuenta de que eso era rock and rol. Y eso me influenció y me marcó para siempre, porque luego estuve muchísimos años acompañándoles en los camerinos, a los Pereza, porque mi tío, es mánager y… y tenía amistad con ellos y entonces nos colaban en los camerinos. Cuando entramos en la adolescencia, mi amigo Pablo y yo, quisimos hacer una banda de rock como las que veíamos que nos flipaban, éramos muy aficionados a los Guns N’ Roses, esa movida de los 80. Y así empezó el proyecto. Luego conocimos a Carlos por la escuela de música en la que estudiaba Pablo. Carlos es el bajista. Y durante una etapa fuimos muy aficionados al metal ochentero, nos gustaban mucho las bandas de thrash metal, de tipo Megadeth, porque para nosotros eran también contracultura, iban en contra de lo que era comercial. Mezclaban el punk con el metal y luego redescubrimos la década de los 60: Jimi Hendrix, los Beatles, los Kinks y los Who fueron el catalizador de acercarnos a la cultura pop, de salir del metal y de darnos cuenta de lo que queríamos hacer de verdad.
¿A qué banda o grupo de música te hubiera gustado ver?
Me hubiese encantado ver a Paco de Lucía, mi padre se apenó mucho de no haber conseguido llevarme a ver un concierto de Paco en directo. Yo creo que esa es una experiencia que no voy a poder tener y que me hubiese fascinado. Creo que algo increíble habría sido descubrir a David Bowie en directo. A pesar de nuestra juventud, hemos tenido la suerte de llegar a tiempo, a nuestros ídolos. He tenido la suerte de estar en los Guns N’ Roses en el último concierto que se hizo en el Calderón, en Madrid, de ver a Aerosmith; mi pareja cuando teníamos 16 años se gastó todos sus ahorros en que viéramos a los Who la última vez que vinieron a Madrid, que fue el primer Mad Cool en 2016. Yo es que estaba ahí flipando, no me creía que estuviera pudiendo ver a los Who y en 2023 cumplí el sueño de ver a Paul McCartney ¿qué más voy a pedir, tío? Los he pillado ya mayorcetes, pero los he pillado por lo menos.
Uno de vuestros temas hace referencia al «Lobo de Wall Street». ¿A qué película o serie de televisión te hubiera gustado ponerle banda sonora?
Si, soy muy cinéfilo, de hecho mi pareja estudia y trabaja en cine, es animadora 3D . «El lobo de Wall Street» es una canción que compuso Pablo a la guitarra en homenaje a un colega nuestro que vivía en sus carnes una actitud de ser el lobo de Wall Street, pero viviendo en Aluche y teniendo cuatro euros en el banco. Entonces le admirábamos mucho porque era en potencia un lobo de Wall Street. Una película que nos marcó mucho en la adolescencia fue «Casi famosos» del año 2000, para la cual se compuso una banda sonora que nos pareció increíble. Siempre fuimos fans de esa banda sonora a pesar de que el grupo era ficticio. Pero me hubiese gustado poner banda sonora a lo mejor a una serie como «Cómo conocí a vuestra madre», sobre todo porque ahora que ya entro en la edad en la que Ted Mosby , me doy cuenta de que todavía hay muchas cosas por hacer, a pesar de que uno ya se cree que es mayor.
¿Nos puedes contar alguna anécdota?
A nosotros actuar en directo es lo que más nos gusta de tener un grupo de rock. Nos encanta componer, nos encanta producir, pero el encuentro con la gente en el garito es lo mejor del mundo. La última vez que estuvimos en Granada fue en el Rocknrolla y probablemente no nos vayan a dejar volver a él porque nuestro concierto empezó muy tarde y el público estaba muy borracho y nosotros hicimos como acopio de esa misma actitud y propusimos un concierto sin una sola balada, sin un solo parón de descanso, entonces fue un concierto de intensidad rock muy alta. Tanto que la gente se empezó a animar, se les caían las cervezas al suelo, en un momento dado una de esas birras que se reventó en el suelo llegó a la toma de corriente, se fue la luz de la sala. En 10 minutos solucionaron mientras nosotros hacíamos cánticos para compensar y que no hubiera parón. Volvió la luz a la sala, continuó la intensidad rock y en un momento dado se volvió a ir la luz porque seguía la gente tirando botellines al suelo, fue demasiado hooligan, y pensábamos que el técnico de sonido iba a volver a conectar la luz, pero de repente, vino el dueño de la sala, se subió al escenario, mandó a todo el público a tomar por culo, echaron a toda la gente los seguratas, y el tío nos dijo en el camerino que en 10 años no le había pasado esto nunca. Y nunca se había liado así en 10 años en el Rocknrolla de Granada, con lo que es Granada con la escena indie, pues en fin, ya no nos deja volver, obviamente. (risas)
PRÓXIMOS CONCIERTOS
18 julio – Barcelona – Latir Fest
24 julio – Madrid – Loranca Fest
21 agosto – Cabezón de la sal, Cantabria – Galerna Bike Rock Fest
03 octubre – Navarra – Anímese Martínez Fest