Marcelo Criminal anuncia su nuevo álbum «Falto de consuelo y oro» para el 30 de octubre
Y comparte su nuevo single «El tío que riega el campo de golf» donde encuentra un minuto de paz en mitad del colapso

En la Región de Murcia hay 22 campos de golf. Un campo de 18 hoyos gasta alrededor de 500.000 metros cúbicos de agua al año, que al consumo doméstico medio murciano equivale a lo que bebe, cocina y limpia un pueblo de unos diez mil habitantes durante doce meses. La región vive en sequía estructural y es de las más áridas del país. Marcelo Criminal nació allí y sigue viviendo allí.
El murciano atravesó una zona con varios campos de golf haciendo recados, vio el colapso ecológico sucediendo a la altura de la carretera y pasó el resto del trayecto deprimido. El césped se mantiene verde todo el año sobre una tierra que él mismo describe como ampliamente desértica y en proceso de serlo todavía más, y que lleva desde 1979 recibiendo agua de otra cuenca por el trasvase Tajo-Segura.
A Marcelo Criminal, como a casi todo el mundo de su edad, le cuesta creer que vaya a morir de viejo. El fin del mundo va a llegar antes que el fin de nuestra vida. Esa convicción atraviesa a una generación entera y cambia la manera de mirar la carretera: el colapso deja de ser un asunto de nietos y pasa a ser una fecha dentro de la agenda propia.

Sin embargo, en algún momento del camino le dio el sol en la cara y sintió cierta paz. De ahí sale la idea que sostiene el tema: todo el mundo trabaja en ese campo de golf. Casi todo lo que nos rodea empuja en la misma dirección y todos colaboramos con el sistema que lo mantiene en pie, de manera que la responsabilidad se reparte a lo largo de una cadena tan larga que acaba pesando poco en cada eslabón. El tío que riega es una pieza del engranaje, igual que el que escribe la canción y que el que la escucha, y desde ahí todavía cabe intentar ser feliz con lo que se pueda.
«Falto de consuelo y oro» habla de ese colapso económico y ambiental y, sobre todo, de lo que despierta por dentro en quien lo mira de frente, que en su mayor parte son sentimientos poco presentables.
Marcelo Criminal trabaja desde el mismo sitio de siempre, el del cantautor cada vez menos casero, que construye desde la acidez y la ternura por igual. La ironía, como siempre, es la mitad de su oficio: hace falta bastante para coger el trabajo más ingrato de una región sin agua, ponerlo en el título y convertirlo en un personaje al que se mira con simpatía. «El tío que riega el campo de golf» es el segundo adelanto de su nuevo álbum, que verá la luz próximamente.