ENTREVISTA A PUNTO Y APARTE!
– A veces no es tanto el fin del camino, sino poder disfrutar del trayecto –
Entrevistamos al grupo argentino, Cristian Vidal, vocalista del grupo, nos habla del significado de su último trabajo, unas canciones llenas de compromiso y buenas intenciones, con una notable evolución desde sus primeros trabajos.

En «Pixelado», comentáis que el tema va de como actúan las personas a mitad de camino. ¿Os referís al camino de la vida?
Exactamente, . Muchas veces pensamos que estamos yendo en una dirección y que estamos por llegar, que sabemos a cuándo vamos a llegar más o menos, pero ocurren imprevistos que terminan estirando el camino, termina siendo más largo aún. Y justamente de eso habla «Pixelado», de que a veces no es tanto el fin del camino, sino poder disfrutar del trayecto. En el trayecto nos damos cuenta de que hay cosas que las veíamos que no nos servían para nada, pero al final nos terminan ayudando a crecer, a descubrir nuevas cualidades que no sabíamos que teníamos y nos ayudan a apreciar las cosas bellas de la vida.
Yo soy de la ciudad de Bahía Blanca. Sufrimos una inundación y fue muy complicado porque mucha gente perdió todo lo que tenía. Y en mi caso, yo estuve bien, pero me comprometí a poder ayudar a otros junto con mis amigos y con otras personas de mi comunidad. Yo soy cristiano, sigo a Jesús y con todos mis amigos, los de esa comunidad, dijimos: «Bueno, vamos a contactar a gente de afuera, vamos a ver si podemos conseguir camiones con mercancías, muebles, todas las cosas para ayudar». Y la cuestión es que al final, después de eso, me terminé dando cuenta de que habíamos acabado más unidos junto con la comunidad, con nuestra ciudad, nos había hecho más solidarios. Siento que a veces uno anda por la vida con anteojos, como los caballos, que no permite ver hacia los costados por temor, por miedo.
Y a veces nosotros, por miedo a salir de nuestra zona de confort, no miramos hacia el costado, y en esa situación estaba obligado a mirar hacia el costado. Y ahí me di cuenta de que había mucho más que solo lo que existía frente a mi nariz. Así que por eso escribí esa canción «Pixelado». «Pixelado» hace referencia a que uno ve las cosas difusamente, es cuando uno está ofuscado, cuando uno está molesto, que no comprende el porqué de la situación, pero más adelante voy a ver las cosas en HD, las voy a poder ver tal cual son.

Para este tema habéis invitado a Lucas Díaz ¿Cómo surge esta colaboración?
Ya habíamos compartido algunas fechas. Nosotros somos una banda del interior de Argentina, estamos a unos 800 kilómetros de Buenos Aires. Y estamos empezando a tener llegada a Buenos Aires, y en esas llegadas conocimos a Lucas, le gustó mucho lo que hacíamos y a nosotros lo él que hace, porque son como nuestros hermanos mayores musicalmente.
Y la cuestión es que hablamos con él para que nos orientara con algunas grabaciones y al final se terminó ofreciendo para grabar las baterías, nos asesoró en cómo poder tener un sonido nuevo, entre comillas, porque lo nuevo es como que está copiando mucho a lo vintage de los 80, de esas baterías que lo llenan todo, pero están bien segmentadas, bien comprimidas. Creo que quedó un resultado muy lindo.
Lucas Díaz fue quien nos recomendó con Martín Ontiveros para poder masterizar y mezclar todo el material que estábamos haciendo.
Ha sido un cambio de estilo musical si lo comparamos con vuestros temas anteriores, como «Lenny» o «El grito» de 2023. Ahora hay mucho más rock, donde se dejan oír más las guitarras.
Queríamos un poco volver a esos inicios donde uno sencillamente toca las notas que sabe, en cierta manera. Viste que esas otras canciones tienen otros recursos que son un poco más complejos. En cambio, acá son acordes abiertos en guitarra, baterías en cuatro cuartos, es mucho más parejo. Queríamos dejar que hablara el corazón y el espíritu y no tanto la música, o sea, que la música sea un transporte y un catalizador, pero lo importante es que sea el mensaje de por sí.

«Entre lobos», nos anima a ser algo más valientes. ¿A veces es que somos demasiado conformistas?.
Mira, Jesús dijo en Mateo 10:16: «Yo los envío en medio de lobos como si fueran ovejas». Y a mí se me ocurre, ¿qué te dura una oveja en medio de los lobos? Nada, porque el lobo se la come. Después lo siguiente que dice: «Pero sean astutos como serpientes». O sea, ¿a qué voy con esto? Con esta canción lo que queríamos decir es que tenemos que ser lo suficientemente astutos para movernos en medio de las personas que por ahí son complicadas o que te pueden hacer mal, que siempre buscan el mal de uno para poder afectarlos, porque es como que uno se queda en su zona de confort y vela por lo suyo, si está en medio de lo suyo solamente.
¿Y qué pasa con aquellos que están con sus vidas complicadas, con aquellos que están con los que nadie se quiere acercar, básicamente? Bueno, de eso habla la canción: poder meternos en medio de esa gente y poder ayudar, poder colaborar, poder no solamente ayudar —en nuestro caso, justamente lo que nos había pasado de la inundación, ayudar con comida—, sino ayudar a salir del pozo, ayudar a tener una contención.
«Inversa moralidad», tiene un sonido algo ska, rap, donde el protagonista de la canción nos dice que puede permanecer en la inversa moralidad. ¿Esto es posible?
Pasa más a menudo de lo que nos creemos. Tiene mucho que ver con la anterior canción: poder involucrarse en medio de lo complejo. «Inversa moralidad» es una canción que la estuve escribiendo cuando en Argentina estaban pasando muchas cosas políticas y de corrientes de pensamiento que hacían que lo que antes era malo lo empezaran a llamar bueno. Creo que la justicia siempre va a ser justicia, el amor siempre va a ser amor a pesar de lo complicado de la situación, y el carácter justamente es eso: poder permanecer igual frente a todas las situaciones.
El videoclip ha contado con la colaboración del director de cine Matías Merino. ¿Lo conocíais previamente o contactasteis con él?
No, lo contacté. Yo miraba su material y la verdad que me gustaba mucho. Entablé relaciones y muy abierto, Matías, vino a Bahía Blanca, grabamos. La cuestión es que Matías tiene una agenda súper complicada; de hecho, este año estuvo en España como cuatro veces y girando en los festivales, haciendo todo lo que es cinematografía y contenido. Y me encantó eso de que pudiera abrirse un espacio para nosotros, que somos una banda under que recién se está empezando a dar a conocer. Así que él puso un poco de su magia.
¿A qué película o serie de televisión te hubiera gustado ponerle banda sonora?
A mí me gusta mucho Tarantino. Justamente ayer hablábamos con los chicos de la banda, estamos escribiendo nuevas canciones, y yo les hablaba de que quería, y les decía: «Imagínense que estamos poniéndole música a una película de Tarantino«, y me empecé a nombrar todas las películas.
¿Cómo lleváis el conseguís llevar un equilibrio entre trabajo, música y redes sociales?
La realidad es que a nosotros nos ha ayudado mucho justamente las redes sociales. Al principio no sabíamos nada , así que estos últimos dos años fue que nos pusimos a todo y crecimos exponencialmente. Y creo que duplicamos o un poco más la cantidad de seguidores, pero yo trato de llevarlo naturalmente, de no actuar.
¿Qué grupos o artistas te hubiera gustado ver ?
Me hubiese encantado ver a un grupo de acá de Argentina que se llama Almafuerte, y me hubiese gustado ver a The Beatles. Nada que ver, pero sí, sí, esos dos grupos.

¿Cuál sería tu cronología musical?
Mi cronología musical está basada mucho en lo prohibido. ¿Por qué? Yo creo que cuando vos le decís a un niño «esto no», cuanto más, más curiosidad le da por ir a buscarlo. Mi casa era muy religiosa. Si bien yo soy seguidor de Jesús, pero no soy una persona que dice que no a todo, sino que estoy abierto a escuchar cualquier cosa. En casa solamente teníamos dos canales de televisión, entonces no podíamos poner canales de música. Y escuchábamos radio, pero cayó una guitarra en casa y empezamos a tocar esa guitarra y ahí empezamos a prestar atención a la música. Yo tenía 10 años y lo primero que empezamos a tocar fueron los anuncios de la televisión. Rarísimo.
Y la música con la que yo crecí fue con la música cristiana que escuchaban mis papás, y cuando iba a la escuela escuchaba a los chicos que hablaban de canciones populares; qué sé yo, en un momento era «Macarena», después en otro momento era alguna canción de Ricky Martin, y así. Entonces ahí medio que yo me quería meter para poder encajar. Y ahí el rock argentino… me encantaba Rata Blanca, Soda Stereo y Los Redondos (Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota). Es una banda que acá pega muchísimo.
Y mi primer contacto con la música de afuera fue un amigo que me regaló un casete de Queen. Yo no sabía ni qué era, sabía que Queen significaba reina, cuando lo escuché temblaba. Escuché «I Want to Break Free«, me encantó, y escuché todo el disco Innuendo. ¡Oh, qué pesado! Después, cuando entendí lo que significaba el disco Innuendo, que Freddie Mercury estaba despidiéndose y estaba diciendo «el show tiene que continuar, sigan ustedes», me encantó, pensé: «Guau, eso es música hasta después de la vida, . Entonces yo dije: «Yo quiero eso». Así que básicamente me esforcé por sacar esa música en guitarra clásica, la pude sacar, y ahí fue donde mi papá vio que realmente me interesaba la música y me compró mi primera guitarra eléctrica.
Así que después, ya como que se empezó a abrir el panorama y empecé a escuchar Limp Bizkit, Red Hot Chili Peppers, Linkin Park, todo lo que se dice new metal. Y después de grande me empecé a interesar mucho por los ritmos latinos, el ska, reggae, me empecé a interesar por los ritmos argentinos como chacarera, milongas, tangos… y bueno, la cuestión es que cuando nos juntamos con Punto Aparte a planificar qué era lo que íbamos a hacer, dijeron: «A mí me gusta el jazz», dijo Leo, nuestro baterista; Damián dijo: «A mí me gusta el ska»; yo dije: «A mí me gusta el metal», y así empezamos a mezclar diferentes gustos y salió Punto Aparte. Y por eso es que tomamos rock, ska, reggae, un poco más duro lo pusimos ahora y eso es lo que nos identifica.

¿Nos puedes contar alguna anécdota ?.
Fuimos a tocar a la Fiesta de la Primavera en Monte Hermoso, que es una playa, un balneario que está a unos 100 kilómetros de Bahía Blanca, estaba lleno de gente. Empezamos a tocar y a nosotros nos gusta mucho el agite, saltar, el famoso pogo, eso es lo que nos gusta a nosotros, saltar, con lo que empezamos a saltar y tocando «Inversa», que es una canción que empieza con ritmo de cancha. Y cuando empezamos a saltar, algunos se subieron arriba del escenario y el escenario se cayó todo completo. Nos quedamos a 45 grados tocando y no paramos de tocar. Seguimos tocando y todos se sorprendieron. Todos los muchachos se pusieron abajo del escenario, lo levantaron, lo pusieron en posición —no sé cómo lo hicieron— eso fue tremendo (risas).
Otra cosa que hicimos fue ponernos de acuerdo en invertir nuestras vacaciones para irnos de gira, básicamente, y nos fuimos hasta la Patagonia e hicimos más o menos 3.000 kilómetros en ese recorrido, tocando en un montón de pueblos y ciudades. Y en una de esas llegamos hasta una ciudad que se llama Pico Truncado, en la provincia de Santa Cruz. Empezamos a tocar y hacía frío, viento de 60 kilómetros por hora al aire libre —y era verano, pero es una provincia muy al sur— la gente estaba acercándose en los autos con camperas, tomando mate, adentro de los autos.
De repente, saliendo de la nada, se empezó a llenar de gente, se llenó, y era una cancha de básquet al aire libre repleta de gente, todos saltando, emocionadísimos. La cuestión es que al otro año, anduvimos de gira por ahí ya siendo invitados. Y cuando volvimos a ir por allá, alguien se enteró que andábamos en una ciudad al lado que se llama Caleta Olivia, a unos 50 kilómetros. De un día para el otro armaron la fecha y nos estaban esperando con el lugar lleno, lleno de gente. Y esas son las gratitudes que uno va cosechando de haber sembrado en ocasiones. Creo que son cosas bonitas cuando se planta una banda.