Sardiné publica «La Laguna», un single que sirve como retrato de un estado emocional
Considerado ya como una de las grandes revelaciones en la escena electrónica nacional, no hay duda de que Sardiné es más de Cádiz que una tortillita de camarones.
El productor lo ha demostrado con anteriores adelantos como «Mara», «YESTEIRA!» o «SALINIDAD 36.5», en los que el viento y el mar son piezas de su ecuación emocional.
Hoy Sardiné publica su cuarto single, «La Laguna», un tema que se titula como su barrio de Cádiz y que además sirve como retrato de un estado emocional.
Lo primero, un dato: Sardiné no aparece de la nada, ni mucho menos. Muchos y muchas conocieron a Sergio R. por Gipsy Aliens, banda que irrumpió con fuerza en la escena sureña allá por los dosmiles y contaba entre sus filas con Santi, ahora conocido como Bronquio, y Mario AKA Mugre X, quien lidera a La Jvnta.
Con su nuevo proyecto, el entonces batería y voz del trío utiliza la electrónica como herramienta para retratar estados emocionales. En el caso que hoy nos ocupa, por ejemplo, ese momento en el cual la calma deja de ser un refugio para convertirse en una prisión.
«La Laguna» es tanto el título del cuarto single como el nombre del barrio gaditano de Sardiné, por lo que el tema rezuma los sonidos, olores y sabores de unas calles en las que se ha criado y pasado casi toda su juventud. Otra inspiración: la idea de un agua estancada que, aunque parezca tranquila en la superficie, te hunde lentamente con su peso.
Hay en «La Laguna» belleza sucia, porque Sardiné dibuja atmósferas y texturas hermosas que se vuelven claustrofóbicas a 150 BPM. Un estado de aceleración cuando todo a nuestro alrededor parece detenerse: gracias a una mezcla orgánica y viva, la sensación al terminar «La Laguna» es la de salir a la superficie para coger aire.

Son muchas las pistas que nos ha ido dejando Sardiné para descubrir su excitante propuesta. Primero fue «Mara», canción que miraba hacia el continente africano, y luego llegó «YESTEIRA!», tema donde arropaba con beats y atmósferas uno de los Youtube más indicados para intentar comprender la particular idiosincrasia de Cádiz.
La intención de «SALINIDAD 36.5», su tercer single, fue describir un lugar concreto desde lo orgánico. Concebido como una exploración casi científica, planteaba una mirada externa que intentaba analizar por qué la gente de un sitio es como es y cómo el entorno moldea su sentir.
En un momento donde hay una búsqueda real de autenticidad y una energía cultural muy viva en Andalucía, Sardiné suena verdadero y su música bebe de las fuentes: elementos tan propios como la sal, el mar o el levante funcionan como piezas de su particular cartografía emocional.

