Análisis a pie de pista de algunos de los conciertos underground que más nos gustaron de esta edición del festival.

MATASVANDALS
El grupo madrileño MatasVandals protagonizó una de las primeras actuaciones del festival.
Fue un directo que logró congregar a una sorprendente cantidad de público, un mérito notable
si se tienen en cuenta las tempranas horas y las altas temperaturas que marcaban el inicio de
la jornada.
La formación no estuvo sola sobre las tablas: dinamizaron su propuesta invitando a escena a
artistas de la talla de Méndez. Juntos hicieron vibrar a los asistentes interpretando algunos de
sus éxitos más coreados, tales como «Incógnita», «Odio» y «Tres calos», canciones con las que el
público disfrutó y conectó desde los primeros compases.
MIRANDA
El paso de Miranda por el escenario se saldó con un concierto soberbio. Gracias a la enorme
carga emocional de su propuesta musical, el público vivió la experiencia con una intensidad
desbordante; las lágrimas y la visible emoción entre los asistentes confirmaron la innegable
capacidad del artista para conectar con su audiencia a un nivel profundo.
Uno de los grandes hitos de la tarde fue la oportunidad de escuchar en rigurosa primicia un
tema inédito. Para esta presentación, Miranda invitó al escenario al artista Krisant,
colaborador en la canción, en lo que promete convertirse, sin duda, en uno de sus mejores
lanzamientos. La lista de colaboraciones estelares no terminó ahí: el gallego también hizo rugir
al recinto al dar paso a Hard GZ para interpretar juntos «Volver», momento cumbre en el que
el público enloqueció por completo.

GRECAS
El directo de Grecas se consolidó como uno de los más espectaculares e imprevisibles de la
tarde. El artista demuestra en cada directo que su propuesta va mucho más allá de lo musical:
se adueña del espacio dialogando constantemente con el público e interactuando con ironía y
complicidad, una irreverencia que le otorga una esencia única y una magia diferenciadora.
Durante el concierto se vivieron momentos sumamente pintorescos: Grecas pidió prestadas las
gafas a un fan de la primera fila, bromeó con confiscar el móvil a otro e incluso aceptó un
embutido —una barra de salchichón— que le lanzaron desde la pista y que no dudó en morder
en directo. Sin embargo, la jornada también dejó espacio para la tensión cuando un asistente
arrojó un teléfono móvil al escenario, un gesto que no agradó en absoluto al artista. Con total
lucidez y un enfado más que justificado, remarcó la gravedad del acto y el daño físico real que
habría causado de haberle impactado en la cabeza.
En el plano estrictamente musical, himnos como «¿Qué culpa tiene el lunes de no ser un
sábado?» y «Grecofernanda» fueron unánimemente aclamados. Además, cabe destacar la
dimensión social de la tarde: el artista dedicó un breve discurso a la situación de Palestina,
uniendo a todo el recinto bajo un clamor unísono de «Palestina Libre».
HARD GZ
Para una inmensa porción de los asistentes, este era el directo más esperado de todo el cartel, y
el rapero no defraudó las altísimas expectativas. La devoción de la pista era palpable desde
antes del inicio, reflejada en la marea de camisetas con el logotipo del artista que inundaba el
recinto.
Hard GZ desplegó un directo cargado de contrastes emocionales, guiando con maestría al
público de la euforia más salvaje a la melancolía más profunda entre canción y canción. Es una
dualidad que muy pocos creadores dominan con la solvencia del gallego. El concierto estuvo
aderezado, además, por apariciones sorpresa de quilates, destacando la presencia de artistas
que ni siquiera figuraban en el programa oficial, como el murciano Kaze, cuya irrupción fue
recibida con auténtico entusiasmo y gratitud por la pista.
El clímax de la noche llegó en los compases finales. En un cierre memorable, subió al escenario
a Nikone para interpretar de forma conjunta «Lo real». La ejecución de esta pieza
emblemática desató la catarsis colectiva, haciendo que el público estallara en una ovación que
cerró el show en lo más alto.

JARFAITER
El concierto de Jarfaiter ofreció un contrapunto estético y sonoro radicalmente distinto al
resto de la jornada. Su propuesta es poseedora de una marcada identidad, con una música
cruda y de fuerte personalidad que su público fiel defiende con auténtica locura. En su
repertorio no faltaron trallazos de su discografía como «Mantenlo criminal» y «Ultraviolencia».
Más allá de lo sonoro, el directo impactó por su agresiva y calculada puesta en escena, en la
que el artista portó un bate de béisbol como elemento escénico. La respuesta de la pista fue
inmediata y contundente, materializándose en algunos de los pogos más masivos e
impresionantes que se recuerdan en todo el festival.
AL SAFIR
Convertido en el indiscutible plato fuerte del día y en el acontecimiento más codiciado por la
masa de festivaleros, Al Safir irrumpió en escena ante una audiencia entregada que vitoreaba
al unísono el nombre de Diego. Su despliegue escénico fue, sin lugar a dudas, la producción
más fastuosa y espectacular de la fecha: respaldado por un elenco de bailarinas y arropado por
efectos visuales de primer nivel como fogonazos de lanzallamas y densas columnas de humo,
logró construir una atmósfera verdaderamente sobrecogedora.
Diego repasó con maestría las diferentes etapas de su trayectoria, alternando composiciones
recientes de su último álbum, como las aplaudidas «Amor y alma», con las rimas fundacionales
de sus inicios, destacando una incendiaria interpretación de «BLOW UP». Hubo espacio
también para momentos de íntima complicidad, como cuando acometió «Gold diggers» a
capela, fundiendo su voz de manera orgánica con las miles de gargantas de la pista.
Para culminar un espectáculo perfecto, el cierre definitivo llegó de la mano de «ANIMAL», el
broche de oro idóneo para un concierto memorable que ha quedado ya esculpido en la
memoria y el corazón de los allí presentes.
