THE WAVE PICTURES

DESPLEGARON 'GAINED/LOST' EN LA SALA VILLANOS DE MADRID

DESPLEGARON GAINED/LOST EN LA SALA VILLANOS DE MADRID

La adoración que sienten The Wave Pictures por España es un hecho constatado. Hay registros claros en la huella de Internet desde 2009, siendo 2011 el año que despuntaron su regularidad por nuestro país.

La gira que les sitúa estos días por la geografía española es la del disco Gained/Lost, la décimo octava maravilla creada por este trío que ya no necesita halagos sobre un escenario que dominan y cuyo único motor en marcha es seguir divirtiéndose juntos.

Entre el público que congregaron el pasado lunes 16 de marzo en la sala Villanos no se encontraba ninguna alma perdida. A las 20:30h la (todavía) procesión de feligreses que había fuera esperando para entrar coincidía paralelamente con los de Hertford dentro de la sala, interpretando la primera canción de la noche con puntualidad británica.

Todos sabíamos a lo que íbamos porque The Wave Pictures es una banda de culto que se crece en escenarios pequeños. Ha sido, sin duda, el concierto más multitudinario al que he asistido de ellos. Para ser justos, los anteriores fueron en Santander, donde la cultura indie no tiene la misma fuerza que en la capital, y eso se nota en la atmósfera de la sala.

Verlos subidos allá arriba se siente cómodo a los ojos, como si estuvieran en su garaje/salón de estar convertido en sala de ensayo y no supieran que están siendo observados. Ellos mismos se meten en su microclima con unas birras, miradas cómplices, risas y una puesta en escena DIY que es una maravilla por su sencillez: al bueno de Tattersall, quien gana en las distancias cortas, le verás siempre fiel a su guitarra, y las contadas ocasiones que el triángulo se descompone en el escenario es porque Jonny Helm se arranca en su vena crooner desde el micrófono de Tattersall (momentazo de «Sleepy Eye» que nos dejó a todos enmudeciendo), mientras Franic Rozycki acompaña al bajo detrás de sus imperturbables gafas de sol.

En Gained/Lost no descubrimos nada nuevo que no nos hubieran mostrado antes: garage rock de los 60, rock clásico de los 70 e indie americano de los 90, con ese espíritu do it yourself que ha guiado a la banda durante casi tres décadas. Sin embargo, volver a escuchar las canciones con la banda enfrente le dota a todo el conjunto de un valor incalculable.

Jim Riley, viejo conocido de la banda, tenía muy buen material para capturar en el estudio a The Wave Pictures en directo y sin filtros. Este último trabajo se traduce en la gira como una prolongación de esa grabación en los Ranscombe Studios de Rochester, pero con la salvedad del factor improvisación de David Tattersall recreándose en su guitarra –como solamente él sabe hacer– cuando le llegó el turno a «Alice» o «Stay Here and Take Care of the Chickens» –puro deleite–.

Fieles a su estilo, apostaron por un sonido crudo, directo y sin adornos, haciendo convivir en el mismo aire nuevas canciones con clásicos. El momento en el que apareció «Worry Anymore» fue perfecto; lo hizo entre un repertorio en el que encajó sin tener que incurrir en erróneos artificios.

La improvisación suele ser uno de sus sellos indiscutibles. La banda, despojada de folios de papel marcando un setlist, demostró que buena parte de la clave de su directo pasa por utilizar esto a su favor.

Se divirtieron y nos divirtieron en «I Love You Like a Madman» y «Spaghetti» –dos de las preferidas de la banda a juzgar por el alto porcentaje en que las tocan en vivo– y no renunciaron a una buena clase de saber estar con «The Past Comes Back to Haunt Me» y «House Painted Blue».

Las casi dos horas de concierto volaron entre birras, risas y el respeto solemne a la banda. Cuando ya habían anunciado la que sería la despedida, el público estaba enganchado al móvil, chasqueando para ver cuándo caían las próximas fechas de la gira española. La sensación que genera ver a The Wave Pictures es placentera y única: sales habiendo presenciado algo irrepetible, con las ganas locas de vivirlo otra vez, bajo otra capa de emociones salvajes y honestas.

Después de pasar por Valladolid, Palma de Mallorca, Zaragoza, Valencia, Madrid, Barcelona, Bilbao y Santander le toca el turno a Logroño y San Sebastian.

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