DESCUBRIR SIN BUSCAR: MARIA ISKARIOT LLEGA ESTE ENERO A NUESTRO PAÍS

Maria Iskariot: Punk, Ruido y Política en Sala Sol
La escena alternativa madrileña sigue encendida y muy fervorosa. En medio de esa efervescencia, sellos como Montgrí están afinando muy bien el radar. El proyecto fundado por Cala Vento apostó el año pasado por Maria Iskariot, banda de Gante, y distribuyó en España su primer LP Wereldwaan (31 de octubre de 2025). A comienzos de 2026 los han traído de gira por varias ciudades, incluida Madrid, donde tocaron el martes 20 de enero en la Sala Sol.
Maria Iskariot no es un grupo fácil de clasificar. Su nombre alude a dos partes polarizadas entre el bien y el mal (María: madre de Jesús, Judas Iscariote: apóstol traidor). Este cuarteto rubrica sobre el escenario una llama enérgica salida de la front Woman Helena Cazaerk, quien da todo de sí durante la hora de concierto dejándose llevar, literalmente, por el público y desgallitándose hasta tener que coger de nuevo aire limpio. Su propuesta mezcla poesía, ruído y actitud punk. No hace falta que sepas neerlandés para interpretar lo que gritan en sus letras: su mensaje político cala hondo entre el público de manera incontestable.
Sin conocer apenas su música, recuerdo elegir ir virgen para dejar que la fascinación me engullese por completo entre los temas con sobrada carga existencial. Y no tardó en llegar. Abrieron con «Waaromdaarom» y bastaron unos minutos para que la sala se pusiera a tono. Sonido crudo, guitarras afiladas, base rítmica sólida y una cantante que utiliza el escenario a su antojo para moverse, gritar, lanzarse y empujar al público a participar.
Primera media hora de impacto
En la primera media hora cayeron temas como «Vele Mussen», «Dat Vind Ik Lekker», «Leugenaar, Rozemarijn» y «Tijm». Cazaerck se desprendió de su camiseta –al finalizar “Waaromdaarom»– y actuó cómoda en su piel emulando los tiempos noventeros de Pj Harvey. En «Dat Vind Ik Lekker» buscó coros entre el público, y en «Tijm» terminó lanzándose en volandas sobre las primeras filas. La conexión fue inmediata.
Confluyeron temas más relajados («Zes Bekers», en donde la sala se tiñó de azul metalizado), pero la deriva iba por senderos del grunge y el noise más canónicos con una vuelta de tuerca contestataria en los aspavientos y gestos faciales que caracterizaron la performance de la cantante y activista.

«Toch Uitverkoren» confirmó por qué es uno de sus temas más habituales en directo: combina bien la rabia de fondo con melodías que se te quedan. Uno de los puntos más intensos llegó con «Witte Rook», una pieza larga y densa, sostenida por guitarras distorsionadas y una letra que jugaba con el simbolismo de la fumata blanca (Witte Rook es literalmente Humo Blanco) para contar una reflexión sobre la fe y las decisiones impuestas.
Para ser una banda todavía poco conocida aquí, la respuesta fue muy positiva. Sala bastante llena, atención constante y una sensación general de haber descubierto algo que merece seguimiento.
Gracias a Montgrí por apostar por este tipo de giras y a Maria Iskariot por una noche intensa, directa y sin concesiones.
Esta noche estarán en la sala 16 Toneladas de Valencia y mañana en la sala Upload de Barcelona.
Las entradas las puedes conseguir en: montgri.co.